Recordemos el origen del nombre del mes de junio: Juno, diosa romana, que daba nombre al cuarto mes del antiguo calendario romano. Al principio, el año en Roma comenzaba en el mes de marzo (martius), mes dedicado al dios Marte.

Le seguía abril (aprilis), el "mes en que la naturaleza se abre"; mayo (maius), dedicado a la diosa Maya, según unos, o a Júpiter bajo el sobrenombre de Maius, según otros. El cuarto mes estaba dedicado a la diosa Juno, junio (iunius) y los seis meses siguientes eran, según los números, quintilis, sextilis, september, october, november y december.

Enero (ianuarius) estaba consagrado al dios Jano, y febrero (februarius), el último mes, el dedicado a las purificaciones. Al morir Julio César dieron su nombre al mes quintilis, y lo llamaron iulius (julio). Augusto (Augustus) dio su nombre al mes sextilis (agosto) para no ser menos que su antecesor.

El Mes de los Matrimonios: El poeta Ovidio escribió que el mes de junio fue dedicado a la diosa Juno, protectora de la mujer, la maternidad, los matrimonios y los nacimientos. Más tarde, la diosa fue identificada con la Hera griega y esposa de Júpiter. Paradójicamente, los romanos dedicaban a esta diosa un importante festival que empezaba, no en junio, sino el día primero de marzo, es decir, en las calendas. Eran las Matronalias.

Como en estos temas no existen criterios definidos y unánimes, otros opinan que el nombre del mes tiene que ver con Junius, en honor de Junius Brutus, y hay quien sostiene que proviene de iuniores, que quiere decir jóvenes en latín, ya que junio estaba dedicado a estos. La balanza parece decantarse más por Juno, y eso porque junio es tradicionalmente el mes preferido para las bodas por los antiguos romanos debido a que seguía a mayo, el mes de las ceremonias en honor “de los muertos infelices” (las Lemuria).

JUNO: La segunda divinidad de la trinidad Capitolina es Juno, cuyo culto se encuentra en la mayor parte de los pueblos de la Italia antigua y se remonta a la más lejana antigüedad. Su asimilación a la Hera griega ha sido tanto más fácil, cuanto que las dos diosas poseían atributos comunes de los cuales se comprueba la existencia bastante antes de que la civilización griega hubiese hecho sentir su influencia en Italia. Hera era ante todo la diosa protectora de la mujer.

“Ella protege a la joven, a la novia, a la mujer casada. Su solicitud no abandona a la mujer un solo instante; la sigue hasta en los pormenores más íntimos de su vida fisiológica”. Lo mismo sucede entre los romanos. La Juno Lucina es entre ellos la diosa de la menstruación y del parto y, como se ha dicho, “la comadrona divina, asociada a todas las preocupaciones, a todas las pruebas de la mujer encinta”. En su calidad de Pronuba, Juno preside los matrimonios, y sus diferentes funciones desde este punto de vista la hacen llamar Domiduca o Iterduca (la que conduce a la novia desde la casa de sus padres a la morada de su futuro esposo).

Unxia (la que frota con perfumes la puerta de los recién casados); Cinxia (la que, cerca del lecho nupcial, desata el ceñidor de la virgen). El matrimonio sagrado, el ieros gamos de Júpiter y de Juno, estaba personificado por el de Flamen Dialis, encargado del culto de Júpiter, y de la Flaminica, sacerdotisa de Juno. El Flamen Dial no podía divorciarse y le estaba prohibido pasar la noche fuera de la morada común. Si su mujer llegaba a morir, debía enseguida renunciar a sus funciones.

En cuanto a la Flaminica, estaba obligada a llevar siempre el traje de la novia el día de su matrimonio; su cabeza estaba cubierta con un velo rojo (flammeum), y en los cabellos llevaba unas cintas a las cuales se había unido una rama de granado. Juno era también llamada Populonia, Sospita, Caprotina, Martialis, Moneta, Regina, etc. epítetos que, en su mayor parte, se relacionaban con su carácter de protectora de la mujer y del matrimonio.

* * * * * "Casi siempre la burla arguye pobreza de espíritu". -Jean de la Bruyère-