Los ejercicios prácticos reducen la brecha de rendimiento en las aulas.

El aprendizaje activo a través de ejercicios tiene efectos positivos sobre el rendimiento de los estudiantes capaces, pero mal preparados o con un entorno socioeconómico desfavorable, según un estudio de la Universidad de Washington (EE UU). El trabajo confirma que poner en marcha habilidades cognitivas, como resolver problemas y analizar datos, es una estrategia efectiva para atender a la diversidad en clase.

 

El estudio refuerza la teoría de que cuanto más aprendizaje práctico y activo se desarrolle en el ámbito académico, mayor beneficio recibirán los estudiantes.

El estudio refuerza la teoría que de los investigadores denominan "Hipótesis Carnegie Hall" que defiende la idea de que cuanto más aprendizaje práctico y activo se desarrolle en el ámbito académico, mayor beneficio recibirán los estudiantes, sobre todo aquellos más desfavorecidos desde el punto de vista educativo o económico.

“Observamos una reducción más radical en la brecha de los resultados en estos estudiantes cuando el aprendizaje activo era más intenso”, declara a SINC Scott Freeman, investigador de la Universidad de Washington en Seattle (EE UU) y coautor del estudio que publica el último número de la revista Science.

Todos los participantes en la investigación pertenecían a la Universidad de Washington (la mayoría estudiantes de segundo año). El trabajo se estructuró en diferentes grupos.

“Por un lado, para recabar información sobre la brecha de rendimiento en todas las clases de introducción a las ciencias y las matemáticas de la Universidad de Washington participaron 111.227 alumnos. Para obtener datos sobre los seis cursos en los que se imparte una docencia con ese estilo de aprendizaje activo, implicamos a 2.425 estudiantes y para tomar datos de los 29 cursos en los que se combinan ambos estilos –activo y tradicional– a 10.200 alumnos”, apunta el investigador. 

David Haak, autor principal del trabajo, y su equipo, estudiaron los efectos a partir de ejercicios activos de aprendizaje, tales como exámenes prácticos semanales y pre-tests de lectura.

“Los estudiantes hicieron un cuestionario on line de lectura cada noche antes de la clase. Luego, durante la clase, se trabajó en preguntas sobre el material que planteaba el profesor. Propusimos discusiones por pares acerca de las preguntas, y se alentó a los estudiantes a responder a las preguntas con un clic (mediante dispositivos que envían una señal que se graba en el ordenador del profesor) o llamándolos al azar. A continuación, todas las semanas, hicieron un examen práctico”, explica Freeman.

Los resultados de esta investigación sugieren que un diseño de cursos “altamente estructurados” y centrados en la resolución de problemas, análisis de datos y otras habilidades cognitivas, pueden reducir la brecha de rendimiento entre los estudiantes de orígenes diversos. 

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Referencia bibliográfica:

D.C. Haak, J.H.R. Lambers, E. Pitre, S. Freeman. "Increased Structure and Active Learning Reduce the Achievement Gap in Introductory Biology", Science: 1213 - 1216 2 de junio de 2011. 

Fuente: http://www.agenciasinc.es