Homenaje a Viktor Frankl. Charla coloquio, 17 de febrero, a las 20,30 h. Pocos testimonios hay tan vitales y auténticos como la vida y obra del gran médico psiquiatra, pensador y ante todo, humanista profundo, que fue Viktor Frankl.

UNA VIDA QUE BIEN VALE CONOCERLA...

-Si puedes no te lo pierdas-. Todos en algún momento de la existencia nos hemos encontrado con encrucijadas, con dilemas vitales o morales, que nos han sacudido y nos han hecho replantear el sentido real de nuestra vida. Este año, en el centenario de su nacimiento, recordamos la obra por la cual pasará, sin duda, a la historia: “El hombre en busca de sentido”.

Según la Librería del Congreso de Washington es uno de los diez libros más influyentes en Estados Unidos. Traducido a más de veinte idiomas y con ventas superiores a los tres millones de ejemplares, es en palabras de Karl Jaspers “uno de los pocos grandes libros de la humanidad”. Se trata de un breve relato, de no más de cien páginas, de su experiencia en el campo de concentración de Auschwitz, en el que cuenta su propio “vía crucis” existencial. Con palabras sencillas, sin truculencia, casi con "frialdad", Frankl relata detalladamente la vida cotidiana en Auschwitz, así como las reacciones psicológicas de sus compañeros y su capacidad de supervivencia desde el ingreso hasta la liberación.

Y se pregunta: ¿la actitud subjetiva de los internos tiene alguna influencia en cómo se sobrellevan las condiciones de extrema crueldad? Es muy aventurado resumir su pensamiento, por el peligro que entraña toda simplificación excesiva, pero si hubiera que hacerlo, hay una frase recogida de Nietzsche, que aparece de manera insistente en sus escritos:“Quien tiene un porqué para vivir, soporta casi cualquier cómo”. Sólo aquellos que tenían algo en qué creer o a alguien a quien querer profundamente, una familia, un Dios, una esposa..., o algo que llevar a cabo necesariamente, eran los que sobrevivían, pues a todos les llegaba un momento, difícil de superar, de agotamiento, desesperanza, abandono y, si no contaban con algo distinto a sí mismos, sucumbían ante la tentación del suicidio, lanzarse contra las alambradas o, simplemente, tirar la toalla, dejar de luchar por su vida…

Esto es lo que en resumidas cuentas nos quería transmitir el profesor Frankl, que frente al psicoanálisis de Freud, en el que impera un deseo de placer -Sigmund Freud veía en el hombre un ser natural, sin tener en cuenta su carácter espiritual, dirá Frankl- o frente a la psicología individual de Adler, en la que el deseo de poder, el afán de valimiento centra toda su teoría, el fundador de la logoterapia interpreta al hombre como un ser que en último término y propiamente está buscando un sentido…

Pues el hombre está siempre orientado hacia algo que él mismo no es, bien un sentido que realizar, bien otro ser humano con el que se encuentra; el hecho mismo de ser hombre va más allá de uno mismo, y esta trascendencia constituye la esencia de la existencia humana. Estas palabras suyas forman parte de una conferencia pronunciada en el XIV Congreso Internacional de Filosofía, en Viena (1.968) y nos devuelven al hombre como ser trascendente, espiritual, en el que el amor y el desarrollo de la propia misión suponen la satisfacción de un deseo de sentido existencial.

De ahí toma su sentido la frase de Karl Jaspers de que “el hombre se hace hombre al darse a los demás”. Para Frankl, la crisis moderna deriva precisamente de un vacío existencial, que se manifiesta a través de dos vías: Del conformismo, el hombre sólo busca o quiere lo que los demás hacen. O del totalitarismo, el hombre hace sólo lo que los demás quieren, provocando una actitud provisional de la existencia.

Con su método de curación, que bautizó como “logoterapia”, y sus libros, este sabio humanista ha ayudado a miles de personas a encontrar un sentido a la vida. La atención a la dimensión espiritual del ser humano ha sido la clave de sus éxitos clínicos y de la honda huella dejada en sus escritos, conferencias y discípulos.

Fuentes: “El Hombre en Busca de Sentido” (Ed. Herder, prólogo de José Benigno Freire). Jesús Gallego; http://apologetica.org/viktorf.htm Silvia Escobar; http://www.lfcia.org/~mosky/recortes

* * * * * “La sabiduría no es llenarse la cabeza con ideas que nunca se aplicarán (por miedo, por cobardía, o por comodidad); sabiduría es aprender a vivir, a evolucionar, llegar a sentirse más firmes y seguros. La vida es un tesoro de sabiduría cuando se aprende a vencer el miedo en cada paso. Se trata de tu vida, de tus pasos. No tengas miedo”.

-Delia Steinberg Guzmán-

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