Este yacimiento arqueológico representa los restos de un observatorio, que, hasta el momento, es el más antiguo encontrado en el mundo: se remonta a 7.000 años atrás.

Se trata de un vasto y misterioso círculo situado en un campo de trigo cerca de la ciudad de Goseck (Alemania).

Asociado a un misterioso disco metálico encontrado el año pasado, este descubrimiento constata que los hombres del Neolítico y de la Edad de Bronce medían el cielo mucho antes -y mucho más exactamente- de lo que nuestros historiadores habían imaginado.

Los primeros informes arqueológicos, así como su condición de observatorio y su antigüedad, se dieron a conocer el pasado mes de Agosto.

Reconocido desde una avioneta, el círculo tiene 75 metros de diámetro. Originariamente lo formaban cuatro círculos concéntricos (un montículo circular, una zanja y dos empalizadas de madera de la altura de una persona), en los que se hallaban tres pórticos, alineados al sudeste, sudoeste y al norte respectivamente. En el momento del solsticio de invierno, una persona que se encontrase en el centro del círculo, vería la salida y el ocaso del sol a través del centro de las puertas meridionales.

Aunque se han catalogado 200 estructuras circulares similares en Europa, de las veinte que se han excavado hasta ahora, la de Goseck es la más antigua y mejor conservada. Se trata, además, del primer círculo de estas características en que su función es evidente. Se le ha denominado justamente el “Stonehenge alemán”, aunque las evidencias indican que es dos mil años más antiguo que
el monumento inglés. Los diseños geométricos de los restos de cerámica encontrados dentro de este conjunto, sugieren que el observatorio fue construido alrededor del 4.900 a.C.

Uno de los aspectos más curiosos es que el ángulo entre las puertas de los solsticios (aproximadamente de 100º) se corresponde a las marcas de un disco de bronce desenterrado en la cumbre de una colina a unos 25 km de distancia (cerca de Nebra).

El disco de Nebra mide 32 cm de diámetro y data del 1.600 a.C. y es la representación “realista” del Cosmos, más antigua encontrada. En él están representados la media luna, un círculo que quizás sea la luna llena, un grupo de siete estrellas (¿las Pléyades?) y otras estrellas esparcidas junto con tres arcos, todo ello en láminas de oro, sobre un fondo que originariamente era de color azul-violeta.

Los dos arcos opuestos que recorren el borde, tienen una amplitud de 82,5º y marcan precisamente las posiciones de salida y puesta del sol. Los puntos inferiores de ambos arcos están a una distancia de 97,5º, marcando la salida y puesta del sol en el solsticio de invierno en Europa central en aquella época. Por el contrario, los puntos extremos superiores de los arcos marcan la salida y puesta del sol en el solsticio de verano. Según afirma
Wolfhard Schlosser de la Universidad Ruhr de Bochum, el ángulo entre la salida y puesta del sol es actualmente algo mayor que en aquel tiempo (1,6º y 2,8º respectivamente).

No es de extrañar que se encuentren representadas las Pléyades: ya que todavía hoy marcan ciclos de cultivo en muchas partes del mundo, sin descartar otros significados.
El disco de Nebra probablemente haya sido un objeto ritual a la vez que herramienta de cálculo de los ciclos del cielo, en Goseck u otros lugares similares.

El tercer arco que aparece, pertenece según Francois Bertemes de la Universidad de Halle-Wittenberg, al reino de lo mítico, y sugiere claramente la forma de barco. Representaciones de barcos portando un disco, desde el Antiguo Egipto hasta Escandinavia, revelan el antiquísimo origen de la concepción de un barco solar portando al sol durante su travesía nocturna. El disco de Nebra es también la primera evidencia de tal creencia en Europa
Central.

El tercer pórtico de Goseck permanece siendo un misterio: señala hacia el norte, aunque no con toda exactitud. Puede que no tuviera una función solamente astronómica, sino ritual, ya que también se han encontrado cráneos de bueyes orientados según los polos y aun restos de esqueletos humanos. Los huesos de estos últimos, curiosamente, habían sido totalmente limpiados de carne
antes de ser enterrados, lo que constata la idea de que fueran también templos para antiguos cultos.

FUENTE: Madhusree Mukerjee http://www.scientificamerican.com
FOTOS: http://morgenpost.berlin1.de/archiv2003/030802/

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