La legión perdida.

Los residentes de un remoto pueblo chino están deseando que las pruebas de ADN demuestren una...

de las leyendas más improbables de la historia, la que sostiene que descienden de unos legionarios romanos que se perdieron en la antigüedad.

Los científicos han tomado muestras de sangre a 93 individuos residentes en los alrededores de Liqian, un emplazamiento en el noroeste de China, en los límites con el desierto del Gobi, a más de 300 kilómetros de la ciudad más cercana.

Buscan una explicación al inusual número de habitantes locales con rasgos occidentales, ojos verdes, grandes narices, e incluso cabellos rubios, mezclados con los tradicionales rasgos chinos.

"Yo pienso que en verdad descendemos de los romanos", comenta Song Guorong, de 48 años, quien con su pelo rizado, su 1,80 de estatura y su notablemente larga nariz aguileña destaca sobre sus colegas, más bajos y con caras redondeadas.

Hombre chinoOtro residente, Cai Junnian, de 38 años, dijo "que sus ojos grandes y verdes significaron que fuera apodado por sus amigos como Cai Luoma, o Cai el romano".

Se ha hecho una celebridad local, y recientemente voló al consulado italiano en Shangai, para reunirse con sus supuestos parientes.

El señor Cai dijo que su bisabuelo le contó que había tumbas romanas en las montañas de Qilian, a un día y medio de camino, pero él nunca las había relacionado con el aspecto inusual que heredó de su padre.

"La gente pensaba que tenía un problema de la piel", dijo.

Los estudios afirman que Liquan tiene ancestros romanos han excitado sobremanera a los habitantes de este empobrecido municipio.

El pueblo, ha sido adornado ahora con un pórtico de columnas, con la esperanza de atraer turistas.

Los lazos del pueblo con Roma fueron sugeridos en la década de 1950 por un profesor de Historia China que trabajaba en la Universidad de Oxford.

Homer Dubs aunó dos historias oficiales, la que sostenía que Liqian fue fundada por soldados capturados en una guerra entre los chinos y los hunos en el año 36 antes de Cristo, y la leyenda del ejército perdido de Marco Craso, un general romano.

En el 53 antes de Cristo, Craso fue derrotado por los Partos, un imperio que ocupaba lo que hoy es Irán, deteniendo la expansión del imperio romano hacia el Este.

Pero han perdurado historias que sostienen que 145 romanos fueron hechos prisioneros y vagaron por la región durante años.

El profesor Dubs teorizó que lograron abrirse camino hacia el este como miembros de una tropa de mercenarios.

Así fue como una tropa "en formación de escamas de pez" llegó a ser capturada por los chinos 17 años más tarde.

Según Dubs, lo de la "formación de escamas de pez" es una referencia a la "tortuga romana", una falange protegida con escudos por todos sus flancos y por arriba.

Gu Jianming, que vive cerca de Liqian, comentó que se sorprendió cuando le dijeron que podría ser descendiente de un soldado imperial europeo.

Pero el nacimiento de su hija también fue una sorpresa.

Gu Meina, que ahora tiene seis años, nació con greñas rubias.

"Se lo afeitamos un mes después del nacimiento, pero le volvió a crecer de nuevo", añadió. "En la escuela la llaman la ‘pelo amarillo’.

Antes de que nos dijeran lo de los soldados romanos no teníamos ni idea de que pasaba. Somos pobres y no tenemos templo familiar, de modo que no sabemos mucho sobre nuestros ancestros".

La hipótesis tardó casi 40 años en llegar a China.

Durante la revolución cultural de Mao, las ideas de ancestros extranjeros no eran bienvenidas, de modo que la historia fue ignorada.

Los análisis de sangre son parte de un proyecto en el que colaboran científicos e historiadores, una vez las autoridades locales perdieran el control sobre investigación genética.

Los resultados se publicarán en una revista científica, pero el profesor Xie Xiadong, genetista de la Universidad de Lanzhou, ha advertido acerca de los peligros del entusiasmo exacerbado.

"Incluso aunque sean descendientes del imperio romano, no significa que sean necesariamente descendientes de miembros del ejército", comentó.

"El imperio cubrió un área muy extensa… de modo que todo es posible".Mapa

El asunto ha dividido al Departamento de Historia de la universidad.

El profesor Wang Shaokuan opina que los propios hunos, incluían en sus ejércitos a caucásicos, asiáticos y mogoles.

La legión perdida de Craso, o simplemente la legión perdida, es el nombre con que se conoce a una hipotética legión romana compuesta por parte de los cerca de 10.000 legionarios hechos prisioneros tras la batalla de Carrhae (actualmente Harran, Turquía ), por los partos en el año 53 a. de C.

A caballo entre la realidad y la leyenda, se sabe por Plutarco y Plinio que estos hombres fueron conducidos al extremo oriental del imperio Parto, en la antigua Bactriana (la actual Afganistán), siendo la mayoría esclavizados.

Pero los partos conservaron algunas unidades dispuestas a seguir combatiendo a cambio de no ser condenados a muerte o a la esclavitud.

Así, una parte de la legión cautiva fue mandada a las proximidades del río Oxus (hoy Amu Darya) en la Bactria (la actual Turkmenistán) para luchar contra los hunos, desapareciendo allí su rastro.

El caso es que, tras la firma de la paz entre romanos y partos en el año 20 a. de C., se estableció el retorno de los prisioneros, pero ya entonces se desconocía dónde estaban los efectivos supervivientes de las derrotadas legiones de Carrhae.

En 1955, en una conferencia impartida en Londres por el historiador estadounidense Homer Hasenpflug Dubs titulada «Una ciudad romana en la antigua China», este señaló haber encontrado el destino de estos legionarios.

Según este investigador, reaparecen en las crónicas chinas de la dinastía Han en el año 36 a. de C. En ellas se menciona una batalla librada por la ciudad de Zhizhi entre el ejército chino y un extraño contingente de soldados que protegía el asentamiento.

Se señala que estos estaban protegidos tras fortificaciones de empalizadas rectangulares y que entraban en combate perfectamente organizados («alineados y desplegados en una formación como de escamas de pescado») en la puerta de la ciudad...

Lo que recuerda a la testudo romana consistente en protegerse los infantes unos a otros mediante los escudos y lanzas a modo de coraza.

Este hecho, registrado por Ban Gu, biógrafo del general chino Gan Yanshou, que participó en aquella contienda, ha hecho pensar a algunos expertos que los defensores de la ciudad de Zhizhi, en la actualidad conocida como Dzhambul, próxima a Tashkent, (Uzbekistán), son los miembros de la legión perdida.

La ciudad sería tomada y los 1.000 prisioneros extranjeros deportados a China y asentados en un lugar situado en el desierto del Gobi (provincia de Gansu).

Este lugar fue llamado por decreto imperial Li-Jien o Liqian, término usado por los chinos para referirse a Roma.

No era frecuente que los chinos diesen a sus ciudades nombres bárbaros y, aun así, este topónimo está documentado desde el año 5 d. de C.

En Liqian se formaría una nueva guarnición con el fin de proteger las fronteras del Imperio Chino y a sus habitantes de las incursiones tibetanas.

A pesar de que la existencia de la legión perdida pueda estar más allá del mito, la realidad es que, aun con las posibles evidencias bibliográficas, los análisis de ADN realizados a la población y los restos romanos encontrados en excavaciones arqueológicas (monedas, cerámica y cascos), no existen certezas concluyentes de presencia romana durante este periodo en la China imperial.

Si tenemos en cuenta, que Li-Jien fue un puesto avanzado que estuvo localizado dentro de la antigua Ruta de la Seda.

No sería hasta el año 166 cuando una delegación oficial enviada por Marco Aurelio conseguiría llegar hasta la capital del imperio, Luoyang, en el que es considerado el primer contacto oficial conocido entre Roma y China.

Aun así la resistencia china al aperturismo y las grandes distancias entre ambos imperios hicieron imposible los contactos regulares entre las dos culturas.

Partiendo de estos posibles hechos, el escritor italiano de novela histórica Valerio Massimo Manfredi basa su último relato: El Imperio de los Dragones.
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A partir de los años 1980 el descubrimiento de cuerpos humanos momificados naturalmente por la sequedad de la región llamada actualmente Turquestán Oriental (es decir la provincia autónoma de China llamada Xinjiang Uyghur) evidenció que ya entre el 4.000 a 1.800 años a. de C. existía en tal extenso territorio una población de aspecto caucásico.

Y muchos de estos individuos eran de cabellos rubios o pelirrojos y de ojos claros (la existencia de población con estas características se conocía desde hacía mucho tiempo merced a que era citada por fuentes chinas que la situaban en la Cuenca del Tarim y en la Dzungaria).

Un artículo presentado por los arqueólogos Hemphill y Mallory en el 2004 llega a las siguientes conclusiones:

"Este estudio confirma la aserción de Han [1998] según la cual los ocupantes de Alwighul y Krorän no derivaron de poblaciones protoeuropeas esteparias sino que mantenían en gran parte íntimas afinidades con poblaciones del Mediterráneo Oriental.

Aún más, los resultados demuestran que tales pueblos del Mediterráneo Oriental pueden también haber fundado los centros urbanos de la Civilización del Oxus [Oxus = Amu Daría] localizados en el norte y oeste de Bactriana.

Existen especialmente íntimas afinidades entre Krorän, el último de los hallazgos del Xinjiang y Sapalli, el primero de los hallazgos en Bactriana, mientras que Alwighul y otros yacimientos tardíos de Bactriana exhiben mayores distancias de afinidad fenotípica.

Así, este yacimiento puede reflejar una posible variación de los contactos interregionales en Asia Central durante las primeras centurias del segundo milenio antes de Cristo".

Sin embargo, otra teoría estima que los establecimientos de la Cuenca del Tarim y la cuenca de Turpán fueron originados por pueblos de las estepas y de las montañas ubicadas inmediatamente al norte y al oeste de Asia Central.

Tales pueblos son relacionados con la cultura Afanasevo y la cultura Andronovo; ambos grupos colonizadores habrían explotado los ambientes del Tarim y de Turpan mezclando sus modos de producción agrícola.

La cultura Afanasevo, formada en la periferia oriental del continuum de la zona de los lenguajes indoeuropeos ha tenido su centro al norte de los mares Negro y Caspio, y -según la teoría de J.P. Mallory y Victor H. Mair [2000]- en ella se encontraría el origen del lenguaje "tocario".

Los análisis de los productos textiles correspondientes a las momias del Tarim muestran ciertas similitudes con las civilizaciones europeas de la Edad de Hierro europea (por ejemplo con La Tène) datadas hacia el 800 a. de C.

Incluyen tales textiles el tejido cruzado llamado en inglés "twill" y el tartán. Las momias femeninas llevan un tipo de falda muy similar a los que se encuentran preservados en yacimientos de la Edad de Bronce Nórdica.

Equivocadamente, dado que muchas de estas momias vestían el tipo de tela llamado tartán, algunos han supuesto y suponen que se trataba de poblaciones celtas, los estudios genéticos y lingüísticos desmienten la exactitud de tales aseveraciones.

Lo más probable es que se trate de poblaciones con orígenes paleoeuropeos:

En el cuarto milenio antes de Cristo existían al norte del Mar Negro tales poblaciones paleoeuropeas a las cuales algunos investigadores vinculan directamente con la llamada cultura de los Kurganes (o cultura Kurgan) o con la ya referida cultura Afanasievo.

En el segundo milenio antes de Cristo se levantó en las cercanías del Lago Lop Nor la necrópolis llamada de Qäwrghul, correspondiente al antiguo reino tocario de Kroraina; en tal necrópolis se encuentran individuos con características somáticas paleoeuropeas.

Estas poblaciones paleoeuropeas se difundieron en el tercer milenio a. de C. hasta la cuenca alta del Yenisei, en el sur de Siberia.

De todos modos no se puede identificar inmediatamente a tales paleoeuropeos con la cultura llamada de los "tocarios".

Tal cultura tocaria, habría surgido, a partir de poblaciones paleoeuropeas, tras una larga evolución y constituido sus elementos más característicos en la serie de oasis de riego de la cuenca del Tarim ya en tiempos históricos.

Los chinos han conservado en relación al pueblo "tocario" valiosos testimonios en sus escritos antiguos, pero no se encuentran en tales escritos indicaciones claras respecto al llamado "idioma tocario".

Por otra parte la historia china comienza a ser tal a partir de Sima Qian, de modo que antes de tal historiador, así como la historia escrita china no existe como tal, menos aún puede existir desde las fuentes chinas una historia de los "tocarios".

En todo caso las crónicas chinas distinguen cinco parcialidades yuezhi: las de los Xiemí, Guishuang, Shangmi, Xidum y los Dümì.

De las cinco parcialidades, la de los Guishuang sería la más renombrada.

Se debió esperar que se produjeran las expediciones arqueológicas de inicios de s. XX para saber a ciencia cierta que el "tocario" era un idioma indoeuropeo.

Las expediciones dirigidas por el inglés Aurel Stein, los alemanes Albert Grünwedel y Albert von Le Coq, el francés Paul Pelliot, junto a otras japonesas y rusas permitieron el descubrimiento de numerosas ruinas y grutas que han dado gran información respecto a los "tocarios", en especial los de la época budista.

Las fuentes chinas antiguas mencionan la existencia de los quanrong (quan = perro, rong = "bárbaro del oeste") en el país de las Arenas Móviles (el desierto de Takla Makan).

Estos "quanrong" eran pastores y poseían características guerreras (combatían a caballo usando el arco y la flecha).

El rey Mu de la dinastía Zhong que reinó de 1001 a 967 a. de C. (según la cronología tradicional china) les atacó en su propio territorio y aprisionó a cinco de sus reyes, lo que demuestra que para esa época los quanrong (luego yuezhi) no formaban un estado único.

Existen varias razones para suponer que los "quanrong" eran en efecto los "tocarios", o sus ancestros directos.

Por ejemplo tanto para los llamados "quanrong" como para los "tocarios" (y esto está comprobado entre los tocarios "kuchianos" fehacientemente) el color blanco poseía una simbología mística asociada a la deidad solar.

También entre los "quanrong" y los "tocarios" se señala la existencia de festines en los cuales una sola joven servía de beber y comer a varios hombres -según Georges Dumézil; tales festines serían rituales místicos ligados a la cuestión de la inmortalidad o la búsqueda de una "eterna juventud"-.

Por consiguiente, se puede admitir que los "tocarios" se hallaban en la Cuenca del Tarim al menos desde el s. X a. de C., deducción compatible con la de los orígenes paleoeuropeos de este pueblo.

Sin embargo los habitantes de la Cuenca del Tarim en el primer milenio a. de C., ya no son de tipo exclusivamente paleoeuropeo, durante un largo período se habría producido una fuerte mixogénesis; los "tocarios" del período búdico eran nacidos de tal fusión.

Fuentes:
http://www.maikelnai.es
DNA tests for China’s legionary lore (Telegraph, London)
http://es.wikipedia.org
http://marcianitosverdes.haaan.com
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"Duda siempre de ti mismo, hasta que los datos no dejen lugar a dudas".
-Louis Pasteur-

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