El arroz, alimento cimentador

El arroz, secreto de la resistencia de los edificios milenarios de la antigua China.

Los edificios que se construyeron hace siglos en la antigua China utilizaban el arroz como material principal tanto en las labores de edificación como en la restauración, según un descubrimiento realizado por investigadores chinos que se publicará en la revista mensual 'American Chemical Society'.


 El estudio, liderado por el doctor Bingjian Zhang, concluye que este alimento se usaba para rellenar los huecos existentes entre los bloques de piedra hace 1.500 años. Para ello, los arquitectos de la época trituraban el arroz hasta que se convertía en una especie de masa pegajosa más eficaz que la cal por su resistencia a las altas temperaturas y al agua.


El secreto de esta eficacia reside en la 'amilopectina', un tipo de polisacárido, un carbohidrato que se encuentra en el arroz y en otros alimentos.saco de arroaz
Según Zhang, el uso del arroz en las construcciones "fue uno de los grandes hitos tecnológicos de su tiempo" ya que se empleaba en pagodas, tumbas y edificios. Muchas de estas estructuras lograron sobrevivir a los terremotos, según precisan los investigadores.

Como el gato y el ratón

La saliva de los gatos aterroriza a los ratones
 

•    Los ratones detectan en ella una sustancia que les provoca pánico a gatos y otros depredadores.
•    Han desarrollado receptores de esta sustancia.
•    Lejos de huir, el miedo les hace quedarse inmóviles.
GATO MIRANDO A UN RATÓN
Los ratones huyen de los gatos y otros depredadores porque detectan una sustancia química en la saliva de los mininos que les aterroriza, de acuerdo con un estudio realizado por investigadores del Instituto Scripps de Investigación (California, Estados Unidos), que descubrieron que cuando los ratones detectan este compuesto, que también se encuentra en la orina de las ratas, reaccionan con miedo.
Concretamente, la sustancia en sí es la proteína urinaria mayor o MUP, por sus siglas en inglés, que actúa en las células de un órgano sensorial especial en los ratones, conocidos como los órganos de Jacobson o vomeronasal, según ha explicado la BBC.

El trabajo, que se publica en la revista Cell, demuestra que los ratones y, quizá también otros mamíferos, han evolucionado con receptores que son capaces de detectar señales químicas de otras especies.
Según comentan los científicos, el órgano vomeronasal contiene neuronas que detectan las señales químicas y está conectado a zonas del cerebro involucradas con la memoria, las emociones y la liberación de hormonas.
En muchos mamíferos, el órgano puede detectar las feromonas, los 'mensajeros químicos' que comunican información entre individuos de la misma especie y además pueden tener un efecto directo en la conducta de los animales, incluido el ser humano.

No obstante, este nuevo trabajo desvela que en los ratones, las neuronas del órgano vomeronasal también se ven estimuladas con las señales químicas que emiten sus depredadores. De hecho, en los roedores estas proteínas provocan que el animal, ante el miedo, reaccione quedándose petrificado o se mantiene agachado junto al suelo mientras olfatea e investiga los alrededores.

La directora del estudio, la profesora Lisa Stowers, ha señalado que el hallazgo "tiene sentido". En su opinión, una vez que los animales lograron evolucionar un receptor para un tipo de proteína MUP, los genes subyacentes pueden permitirles evolucionar nuevos receptores capaces de detectar las proteínas que producen otros tipos de animales. De esta forma, si evolucionan con un receptor capaz de detectar las señales de sus depredadores no serán devorados.

Las estrellas van por libre

Estrellas que se mueven a su aire - 01/06/2010

Observaciones hechas con 10 años de diferencia contradicen lo esperado en la evolución de un cúmulo estelar

 
La gran calidad de las imágenes de los telescopios modernos ha permitido a los astrónomos comparar observaciones hechas con 10 años de diferencia de una zona donde nacen estrellas. La sorpresa es que el cambio de situación de cada uno de los astros a lo largo de esos años no corresponde a la evolución prevista del cúmulo observado, el NGC 3603. Las estrellas no se han estabilizado como se esperaba sino que se están separando todavía.
Estrella brillante
El cúmulo de jóvenes estrellas está en la Vía Láctea y es muy masivo; equivale a la masa de más de 10.000 soles en un volumen cuyo diámetro es de sólo tres años luz, mientras que en un volumen similar en las cercanías de la Tierra sólo existe una estrella, el Sol. El equipo de astrónomos del Instituto Max Planck de Heidelberg y la Universidad de Colonia, ambos en Alemania, quisieron ver la evolución de las estrellas, un objetivo extraordinariamente difícil, y utilizaron para ello el telescopio espacial Hubble. Compararon durante más de dos años las imágenes tomadas en 1997 con otras nuevas realizadas por ellos en 2007 con la misma cámara y los mismos filtros.

El primer autor del estudio, que dirige Wolfgang Brandner y publica The Astrophysical Journal Letters, es Boyke Rochau, quien explica: "Nuestras medidas tienen una precisión de 27 millonésimas de segundo de arco por año. Este pequeñísimo ángulo corresponde al diámetro aparente de un cabello humano visto desde 800 kilómetros de distancia".
El laborioso trabajo se centró en más de 700 estrellas del cúmulo, con masa y temperatura diferentes. Resultó que la velocidad de cada estrella no está todavía relacionada con su masa, lo que indica que no se ha alcanzado el equilibro en el cúmulo sino que siguen imperando las condiciones en el que se formó, hace aproximadamente un millón de años.

Las estrellas nacen cuando una nube gigantesca de gas y polvo colapsa. En el caso de la región NGC 3603, cuya nube es muy masiva y compacta, el proceso es particularmente rápido e intenso, informa el centro europeo de información del Hubble. La mayor parte de la materia de la nube termina concentrada en estrellas calientes y jóvenes y el cúmulo mantiene mucha de su atracción gravitatoria inicial. Incluso a largo plazo puede desarrollarse como cúmulo globular, en el que las estrellas permanecen fuertemente agrupadas por la gravedad durante miles de millones de años. "Esta información es clave para los astrónomos que intentan entender cómo se forman y evolucionan estos cúmulos", indica Andrea Stolte, miembro del equipo.


Fuente: www.20minutos.es; www.europapress.es; www.elpais.es

 

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