"Nadie que viva exclusivamente entregado al placer o que siempre haga lo que los demás le aconsejan, podrá llegar a ser dueño de sus actos. La fuerza de voluntad es necesaria para tomar las riendas de la propia existencia".

-Un buen padre frena al hijo osado y empuja al que no sabe andar solo-

La Riqueza: Zilu preguntó en una ocasión: "Cuándo debo poner en práctica las cosas que he aprendido?" Confucio respondió: "Todavía te estoy enseñando. ¿Por qué esta impaciencia de poner algo en práctica? Espera el momento adecuado".

Al momento siguiente, Gongchi preguntó: "¿Cuándo debo poner en práctica las cosas que he aprendido?" "Inmediatamente", respondió Confucio. " Maestro, no actuáis con justicia", se quejó Zilu. "Gongchi sabe tanto como yo, y no le prohibís actuar".

"Un buen padre conoce la esencia de sus hijos -dijo Confucio-. Frena a aquel que es demasiado osado y empuja al que no sabe andar con sus propias piernas".

* * * * * El Poder: Un rey, queriendo agradar a sus súbditos más leales, anunció que satisfaría el deseo de cada uno de ellos. Algunos pidieron honores, otros pidieron poderes o riquezas. Pero el más sabio entre ellos dijo: "Quiero hablar con el rey tres veces al día". De esta forma, en lugar de concentrarse en un capricho inmediato, este súbdito consiguió abrir un camino firme para que sus verdaderos deseos fuesen atendidos.

* * * * * El Amor: Un peregrino llegó a la aldea donde vivía Abu Yazid al-Bistrami. "Enséñame la forma más rápida de llegar a Dios", le pidió. Al-Bistrami respondió: "Ámalo con todas tus fuerzas". "Eso va lo hago". "Entonces necesitas que te amen los demás". "¿Por qué?" "Porque Dios mira el corazón de todos los hombres. Cuando visite el tuyo, por supuesto verá tu amor por él y se alegrará. Sin embargo, si en el corazón de otras personas también encuentra tu nombre escrito con cariño, ten por seguro, que te tendrá aún más en cuenta".

* * * * * La Conversación: El discípulo del rabino Nachman de Bratislava dijo: "No consigo hablar con Dios". "Eso sucede con frecuencia -comentó Nachman-. Sentimos que la boca está sellada o que no nos salen las palabras. Sin embargo, el simple hecho de hacer un esfuerzo para superar esta situación ya es una buena acción". "Pero no es suficiente", insistió el discípulo. Tienes razón. En esos momentos, lo que hay que hacer es mirar hacia arriba y decir: "Dios mío, estoy tan lejos de ti que no consigo creer ni en mi propia voz". Porque, en verdad, Dios escucha y responde siempre. Somos nosotros los que no conseguimos hablar, pues tememos que no nos esté prestando atención".

www.clubelsemanal.com/coelho * * * * * "La acción más pequeña vale más que la intencionalidad más grande". -Dina Cohen-

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