En septiembre se cumplió el centenario del nacimiento de uno de los científicos más insignes de nuestra nación. Y pasó mucho tiempo, eso sí, fuera de nuestras fronteras, para ser r

Entre las efemérides del mes de septiembre sobresale la del día 24, fecha de su nacimiento. Algunos Datos Sobre su Biografía: Nació en Luarca (Asturias) el 24 de septiembre de 1.905; murió en Madrid, el 1 de noviembre de 1.993; hijo del abogado y empresario Severo Ochoa y de Carmen Albornoz.

Se graduó en el Instituto de Bachillerato de Málaga en 1.921, de acuerdo con ciertas fuentes. Luego asistió a la Escuela de Medicina de la Universidad de Madrid, en la cual se graduó con honores en 1.929. En esa casa de estudios fue asistente del profesor Juan Negrín, y en el verano de 1.927 hizo una visita a la Universidad de Glasgow, en la que trabajó con el profesor D. Noel Paton.

En 1.959 algunos hispanos habían ganado ya el Premio Nobel de Literatura, como el escritor español Jacinto Benavente en 1.922, la poetisa chilena Gabriela Mistral, en 1.945 y el también español Juan Ramón Jiménez, residente en Puerto Rico, en 1.956. Sin embargo, ningún hispano de Estados Unidos había recibido un Nobel y mucho menos en el campo de las ciencias. Ese año, el Dr. Severo Ochoa, nacido en España, fue laureado con tan importante premio por sus investigaciones bioquímicas Bioquímico.

Doctor honoris causa por las Universidades de San Luis, Glasgow, Oxford, Salamanca, Brasil, John Wesley, Santo Tomás (Manila), Granada, Oviedo, Brandeis, Jeshiva y Michigan, y profesor honorario de las Universidades de S. Marcos, de Lima, Santiago y Madrid. Académico Correspondiente Extranjero de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Galardonado con la Medalla Neuberg de Bioquímica (1.951), Premio Charles Meyer de la Societé de Chimie Biologuique y de la Universidad de Nueva York (1.959). Premio Nobel de Fisiología y Medicina junto con A. Kinberg en el año 1.959, por sus descubrimientos sobre la biosíntesis de los ácidos nucléicos.

Premio Santiago Ramón y Cajal (1.982). Presidente de la Sociedad Harcey (1.953), de la Sociedad Americana de Químicos Biológicos (1.958) y de la Unión Internacional de Bioquímica. Al graduarse en 1.929, Ochoa fue a trabajar, con ayuda del Consejo Español de Investigación Científica, con el renombrado Otto Meyerhof en el Kaiser Wilhelm Institut für Medizinische Forschung, en Alemania. Durante este período se especializó en la bioquímica y la fisiología del músculo y su carrera recibió una influencia decisiva de Meyerhof.

En 1.931, Severo Ochoa fue nombrado conferenciante de fisiología en la Universidad de Madrid, cargo que desempeñó hasta 1.935. En 1.932 visitó el National Institute for Medical Research, en Londres, Gran Bretaña, donde trabajó con el Dr. H.W. Dudley en la especialidad de enzimología. Regresó a Madrid en 1.934 y fue nombrado conferenciante de fisiología y bioquímica.

Posteriormente fue jefe del Departamento de Fisiología del Instituto de Investigaciones Médicas de la capital española. Más tarde, en 1.936, fue nombrado investigador asistente invitado en el Meyerhof's Laboratory en Heidelberg, Alemania, donde investigó algunos pasos de las enzimas en la glicolisis y la fermentación. En 1.937 trabajó en el Plymouth Marine Biological Laboratory y de 1.938 a 1.941 investigó la función biológica de la vitamina B1 y otros procesos bioquímicos de gran importancia para la medicina moderna. Influyendo, también de manera decisiva, en el conocimiento del código genético de los seres humanos-, con el profesor R. A. Peters, en la Universidad de Oxford, donde fue nombrado investigador asistente.

Mientras estuvo en Oxford se mostró interesado por los mecanismos de las enzimas en el proceso de oxidación del metabolismo, y en 1.941 viajó a Estados Unidos, donde trabajó hasta 1.942 en la Washington University School of Medicine, en San Luis. Allí fue nombrado instructor e investigador asociado en farmacología, cargo que le permitió trabajar con Carl y Gerty Cori, dos renombrados científicos, en la especialidad de enzimología. También en 1.942 fue nombrado investigador asociado en la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York, donde en 1.945 se convirtió además en profesor asistente de bioquímica, profesor de farmacología en 1.946, profesor de bioquímica en 1.954 y presidente del Departamento de Bioquímica. En 1.956 se hizo ciudadano estadounidense.

Fue profesor honorario de la Universidad de San Marcos, en Lima, Perú. Recibió también la Medalla Neuberg en Bioquímica en 1.951, la Medalla de la Société de Chimie Biologique en Francia, en 1.959, la de la New York University ese mismo año y también en 1.959 obtuvo su consagración mundial al recibir el Premio Nobel. Fue miembro de varias sociedades científicas en Estados Unidos, Alemania, España, Japón, Argentina, Uruguay y Chile, y presidente de la Unión Internacional de Bioquímica. Cabe preguntarse si la operación Ochoa cumplió su objetivo.

El sabio lamentaba la escasa inversión investigadora en España, una insignificancia en comparación con su patria científica, Estados Unidos. Pero no hay que olvidar que los grandes logros de Severo Ochoa, incluidos los que le llevaron al Nobel, se realizaron en centros modestísimos, con técnicas bastante simples; eso sí, en competencia frente a otros igualmente modestos, pero igualmente motivados. Es el ambiente intelectual, la masa crítica de equipos de investigación, la motivación, lo que hace posible el avance científico. Algo que Cajal soñó sin llegar a disfrutarlo, y que hoy, tal vez gracias al ejemplo de Ochoa, se va asumiendo poco a poco en España. España quiso recuperar su magisterio, y al efecto en 1.971 se creaba para él en Madrid el Centro de Biología Molecular.

Jubilado de la Universidad de Nueva York (1.975), en 1.985 regresó definitivamente al país de origen, y en 1.987 ingresaba en la Real Academia de Medicina. Fue nombrado presidente de la fundación Jiménez Díaz; pero el pronto fallecimiento de su esposa un año antes supuso un golpe psicológico irreversible. Así, sin merma de facultades, pero con la moral baja, llegaría a un deseado final, el 1 de noviembre de 1.993.

Fuentes:

Contacto Magazine y http://www.biografiasyvidas.com

* * * * * “Nada es extraño ni extraordinario para los sabios”. -Antítenes-

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