"Con unas leyes justas y una administración eficiente, se consigue aumentar las rentas del reino; con buenas enseñanzas y buenos ejemplos, se conquista el corazón de los súbditos" (Confucio).

 

"Cuando eres un educador, siempre estás en el lugar apropiado a su debido tiempo. No hay horas malas para aprender y, mucho menos, para enseñar" (Betty B. Anderson).

Despertar el placer de la expresión creativa y el amor al conocimiento es, sin duda, una forma de colaborar a que este mundo nuestro sea un poco más humano, más esperanzador.
(Anuario N. Acrópolis)

Con estas actividades colaboráis en ampliar la formación de nuestro estado, asegurando un mejor porvenir.

Realizado de una forma dialogante y entusiasta, esta aportación complementa la formación técnica, científica y profesional, sin olvidar nunca que todo lo aprendido debe estar al servicio de la formación de cada persona como ser humano.
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Este nuevo ciclo de la naturaleza, que parece invitar al recogimiento, es un buen tiempo para renovar nuestra relación con los libros, y volver a leer aquellos que nos acompañaron en momentos decisivos, iluminando nuestra existencia, o también ofrecernos la posibilidad de abrirnos a nuevos hallazgos que vendrán a enriquecer nuestro mundo interior.

Recuperar la serenidad de la lectura es la mejor opción para sedimentar lo vivido, lo imaginado y saber llegar al otro lado de las apariencias, tantas veces engañosas.

Una de las características de nuestra época es la vigencia de la llamada sociedad de la información, pues tenemos a nuestra disposición la tecnología que nos permite acceder a casi todas las fuentes imaginables, que nos pueden surtir de los datos más específicos y complejos.

En muy poco tiempo podemos visitar bibliotecas, adquirir libros, consultar bases de datos, acceder, en suma, a informaciones hasta hace muy poco totalmente inaccesibles.

Tanta facilidad puede confundirnos y acostumbrarnos a la comodidad de cortar y pegar, apropiándonos del trabajo de otros y presentándolo incluso como si fuera propio, desafiando a las acusaciones de plagio.

Otra consecuencia negativa de estos métodos es la superficialidad, instalada como hábito, aunque disfrazada de exactitud.

Para contrarrestar estos riegos, cabe proponer el regreso al viejo espíritu de investigación, que tanto ha hecho avanzar las ramas del saber desde que el ser humano se ha hecho las antiguas preguntas sobre las causas y el sentido de las cosas y de sí mismo.

Profundizar en las aguas del conocimiento, llegar más allá de las apariencias, documentar con rigor nuestros argumentos, valorar lo que otros investigaron antes, reconocer con humildad si manejamos ideas propias o prestadas en nuestras consideraciones, a quién o a quiénes debemos la orientación de nuestros pasos, permitir que los que vengan detrás lleguen más lejos aún, siguiendo el camino que les hayamos trazado, ofrecer lo logrado para que sea compartido por los demás.

Tal es la noble tarea del investigador que podemos ser cada uno, con el estímulo de la filosofía.
M.ª Dolores F.-FígaresAdulto y nene
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El tema de la educación ha vuelto a cobrar importancia ante la conciencia nacional.

El futuro previsible será de los más capacitados, y nos corresponde tomar las medidas del caso para que nuestros jóvenes cuenten con la formación que les permita enfrentarlo de la mejor manera posible.

Y, en principio, parece que todos han cobrado conciencia del papel tan fundamental que tiene la educación.

Lamentablemente, las propuestas y los planes que se han trabajado dejan mucho que desear.

Es como si la visión sociológica del problema actual nos hiciese olvidar que nuestros jóvenes no son "materia prima" que se puede "procesar" en estas escuelas-industrias para garantizar una "productividad, competitividad y eficiencia" que beneficie al final del camino a tal grupo de empresarios e inversionistas que necesitan de estos "recursos humanos".

Olvidamos que nuestros jóvenes son individuos, seres humanos con inquietudes mucho más profundas y trascendentes que llevarse un pedazo de pan a la boca.

Con necesidad de descubrir y encontrar su verdadera identidad y su papel en la vida, más allá de dogmatismos políticos o religiosos.

¿Es que podemos seguir alimentando el mito de que el hombre es apenas una realidad biológica, y que la cultura es tan solo la última etapa de un proceso genético, producida al azar, que ha de prepararlo para satisfacer su necesidad de supervivencia animal?

¿Es que podemos realmente asegurar que la mera formación técnica será capaz de ayudarle a enfrentar los verdaderos retos del futuro?

Es a través de la educación como el hombre podrá encarar y salir airoso de los retos que le depara el futuro, tal como lo ha hecho en el pasado.

Pero ¿qué es educación?

¿En qué se diferencia de la capacitación o de la enseñanza?

Etimológicamente, educación viene del latín "educire", sacar de dentro.

Así visto, y teniendo en cuenta que para los antiguos filósofos el hombre no era un "animal racional", sino un "nous", espíritu, razón o conciencia, con una psique o alma emocional y un soma o cuerpo biológico, la verdadera educación era concebida como un descubrirse a sí mismo su "nous" o ser.

Un hacer florecer en el hombre sus más acrisoladas virtudes: el honor, la capacidad de investigación, el valor, la templanza, la prudencia, la justicia, la bondad, y tantas otras que hacían de él un verdadero ciudadano, consciente y responsable con su ciudad y con su momento histórico, libre de temores respecto a su futuro.

En cambio, la capacitación y la enseñanza actual se limitan a suministrar técnicas, información y métodos.

Sin verdadera educación, el hombre vuelve a sus más básicos y egoístas instintos de supervivencia.

Se hace incapaz de vivir en sociedad, reinando la injusticia, el abuso y la discordia. Empieza a temer su futuro.

Creo que debemos procurar un retorno a una educación humanista y filosófica; al estudio de aquellos clásicos de la Humanidad que se hicieron tal precisamente porque sus valores atemporales fueron capaces de levantar a la Humanidad una y otra vez.

Cultivar en nuestros jóvenes, a través del ejemplo, la capacidad de superar las adversidades de la vida; el amor a lo bueno, bello y justo, por encima de la bajeza, la villanía y la corrupción.

Solo así estarán verdaderamente "capacitados" para enfrentar los retos del futuro.

Lo demás es hacerle el juego a quién sabe qué obscuros intereses.
Carlos Chiari
Director de Nueva Acrópolis en Panamá
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Fuente:
Nueva Acrópolis
http://www.nueva-acropolis.es/FondoCultural
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"Educad a los niños y no será preciso castigar a los hombres" (Pitágoras).
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