Publican "Processus contra Templarios".

"Las tres cosas más difíciles en este mundo son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo" (Benjamín Franklin).

Los templarios eran una antigua orden religiosa del siglo XIV acusada –por motivos evidentemente muy egoístas–, de herejía.

Las actas del proceso que condenaron a los templarios no desaparecieron. Estuvieron extraviadas –muy oportunamente– por más de tres siglos.

El Vaticano las volvió públicas en la obra "Processus contra Templarios", una edición rigurosamente limitada a 799 ejemplares.

El libro recoge en facsímiles las actas del proceso a los templarios (1308-1311) custodiadas en el Archivo Secreto Vaticano, entre las que se encuentra el 'Pergamino de Chinon', que es "la absolución del papa Clemente V para los jefes de la Orden del Temple", según ha informado el Gran Priorato de España.

Todo esto se dio a conocer en la "Sala vieja del sínodo", el 25 de octubre de 2007; precisamente el año en que se conmemoraba el 700 aniversario del inicio de la persecución contra la orden.SOBRE TEMPLARIOS B

Caballero templario tallado en el tronco de un árbol en Priaranza del Bierzo (El Bierzo, León).

La obra se basa en el pergamino de Chinon y contiene los actos del juicio inquisitorio que destruyó la orden de caballería de los monjes guerreros, fundada en el año 1118.

La nueva edición se reproduce en pergamino sintético y cuenta con una copia del sello papal lacrado y un comentario erudito, y se presenta en una caja de cuero blando.

El original mide medio metro de ancho y dos metros de largo. Cada ejemplar cuesta unos 5900 euros.

Ya se han reservado solicitudes de bibliotecas y coleccionistas de todo el mundo, según señaló a la BBC Rosy Fontana, portavoz de Scrinium, la editorial que gestiona las ventas.

Uno de los ejemplares está reservado para el papa Benedicto XVI.

El Pergamino de Chinon es un documento histórico, publicado por Étienne Baluze durante el siglo XVII, en la obra "Vitae Paparum Avenionensis" ("La vida de los papas de Avignon").

Los documentos que sirvieron al tribunal papal para decidir la suerte de los templarios se encuentran en el archivo secreto del Vaticano, y se hallaban extraviados desde el siglo XVI, después de que un archivero los guardase en un lugar erróneo.

El pergamino, que se creía perdido, lo encontró en 2001 Barbara Frale, una joven investigadora italiana que revisaba uno de los miles de estantes de la biblioteca y archivos secretos del Vaticano.

Pergamino de Chinon

SOBRE TEMPLARIOS C


La noticia de la publicación de "Processus contra Templarios" ha despertado gran interés en Italia, especialmente después de la historia novelada de "El código da Vinci", de Dan Brown.

El archivo secreto del Vaticano definió la edición –que reproduce fielmente los originales conservados– como una obra "monumental", y la iniciativa forma parte de la colección "Exemplaria Praetiosa", que realiza publicaciones con reproducciones exactas y todo lujo de detalles, desde el uso del pergamino a los sellos dorados.

Sobre los templarios se ha escrito mucho y existen diversas crónicas.

Si bien los actos judiciales que se difundieron el 25 de octubre podrán traer a la luz, después de siete siglos, aspectos desconocidos de la enigmática historia, el anuncio de la publicación ya hizo noticia, atrayendo la curiosidad de historiadores, curiosos y de los interesados en adquirir uno de los exclusivos 799 libros del Vaticano.

Salamanca exhibirá por primera vez en  España el "Processus contra Templarios".

Este es el documento que exculpa a la Orden del Temple de cualquier acusación.

El injusto juicio a la Orden del Temple
Acusaciones:

La historia registra que el Gran Maestre de los templarios, Jacques de Molay, un 18 de marzo de 1314, subiendo a la hoguera en la Isla de Francia, en París, maldijo, por lo que se hizo para cerrar la orden, al rey francés Felipe el Hermoso y al papa Clemente V.

El Papa murió un mes después de disentería; el rey francés, el 29 de noviembre de ese año, por una caída del caballo.

Y según diversas leyendas, Molay habría maldecido a la casa real francesa "hasta la decimotercera generación", justamente la de Luis XVI, muerto en la guillotina durante la Revolución francesa.

Jacques de Molay, el último Gran Maestre de la orden

Entre las acusaciones que se lanzaron contra la Orden del Temple estaban la de contar con ritos iniciáticos que anteponían la Orden a la Iglesia romana, de practicar la sodomía, de haber cedido ante el islam y la herejía de los cátaros, de haberse erigido en custodios del Grial (cáliz de la Última Cena) y de querer para Europa un reino teocrático, con poder espiritual y temporal en un mismo monarca.

El pergamino de Chinon
El documento contiene la absolución impartida por Clemente V al último Gran Maestre del Templo, el fraile Jacques de Molay, y a los demás jefes de la orden después de que estos últimos hicieran acto de penitencia y solicitaran el perdón de la Iglesia.

Tras la abjuración formal, obligatoria para todos aquellos sobre los que recayera la sospecha de herejía, los miembros del Estado Mayor templario son reintegrados en la comunión católica y readmitidos para recibir los sacramentos.

Perteneciente a la primera fase del juicio contra los Templarios, cuando Clemente V todavía estaba convencido de poder garantizar la supervivencia de la orden religiosa y militar, el documento responde a la necesidad apostólica de eliminar de entre los frailes guerreros la infamia de la excomunión en la que se habían enredado solos al admitir que habían renegado de Jesucristo bajo las torturas del inquisidor francés.

Como confirman distintas fuentes de la época, el papa "comprobó" que entre los templarios se habían insinuado graves formas de malas costumbres y planificó una reforma radical de la orden para fundirla después en una única institución con otra gran orden religiosa-militar, la de los Hospitalarios.

No obstante, la verdad fue que la austeridad noble de los templarios contrastó fuertemente con el lujo, vanidad, codicia y violencia de los caballeros seculares.

El acto de Chinon, que no disuelve a los templarios sino que los absuelve, era la base necesaria para la reforma, pero se quedó en papel mojado.

La monarquía francesa reaccionó desencadenando un auténtico mecanismo de chantaje que obligaría posteriormente a Clemente V al ambiguo compromiso aprobado en 1312 durante el Concilio de Vienne.

Al no poder oponerse a la voluntad del rey de Francia, Felipe el Hermoso que imponía la eliminación de los templarios, el papa eliminó la orden de la realidad de la época sin condenarla ni abolirla, sino más bien aislándola en una especie de "hibernación" gracias a un hábil artificio del derecho canónico.

Tras haber declarado expresamente que el proceso no había probado la acusación de herejía, Clemente V suspendería la orden de los templarios mediante una sentencia no definitiva dictada por la necesidad superior de evitar un gran peligro para la Iglesia, con la prohibición bajo pena de excomunión de continuar usando el nombre y los signos distintivos.

LA ORDEN DEL TEMPLE
La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo (latín: Pauperes commilitones Christi Templique Solomonici), comúnmente conocida como los caballeros templarios o la Orden del Templo (francés: Ordre du Temple o Templiers) fue una de las más famosas órdenes militares cristianas.

Esta organización se mantuvo activa durante poco más de dos siglos.

Fue fundada en 1118 por nueve caballeros franceses liderados por Hugo de Payens y Godofredo de Saint-Omer, con otros siete caballeros franceses, con el fin de amparar y socorrer a los peregrinos que acudían a visitar los Santos Lugares, la mayor parte de los cuales corría el peligro de caer en manos de ladrones y sarracenos.

SOBRE TEMPLARIOS E


Con el título de "pobres soldados de Jesucristo" profesaron ante el patriarca de Jerusalén en 1118, haciendo votos de pobreza, castidad, obediencia y se comprometieron a defender a los peregrinos y asegurar el tránsito por los caminos que llevaban a Tierra Santa.

El fundador y maestre Hugo de Payens visitó Francia, Inglaterra, Portugal, Castilla, Aragón y otros reinos, en todos ellos recibió una gran acogida.

A su finalidad primitiva se unió la de la lucha contra el infiel, y esto les llevó a tomar parte en las cruzadas y en las guerras contra los reinos musulmanes de la península Ibérica siendo su papel muy relevante en la conquista cristiana de nuestras tierras.

Aprobada de manera oficial por la Iglesia católica en 1129, la Orden del Temple creció rápidamente en tamaño y poder.

Los caballeros templarios empleaban como distintivo un manto blanco con una cruz roja dibujada.

Los miembros de la Orden del Temple se encontraban entre las unidades militares mejor entrenadas que participaron en las Cruzadas.

Los miembros no combatientes de la orden gestionaron una compleja estructura económica a lo largo del mundo cristiano, creando nuevas técnicas financieras que constituyen una forma primitiva del moderno banco, y edificando una serie de fortificaciones por todo el Mediterráneo y Tierra Santa.

El éxito de los templarios se encuentra estrechamente vinculado a las Cruzadas. Felipe IV de Francia, considerablemente endeudado con la orden, comenzó a presionar al papa Clemente V con el objeto de que este tomara medidas contra sus integrantes.

En 1307, un gran número de templarios fueron arrestados, inducidos a confesar bajo tortura y posteriormente quemados en la hoguera.

En 1312, Clemente V cedió a las presiones de Felipe y disolvió la orden.

La brusca desaparición de su estructura social dio lugar a numerosas especulaciones y leyendas, que han mantenido vivo el nombre de los caballeros templarios hasta nuestros días.

Sello de los caballeros templarios, con su conocida imaSOBRE TEMPLARIOS Fgen de dos caballeros subidos en un caballo, símbolo de su inicial pobreza

El texto está escrito en caracteres griegos y latinos "Sigillum Militum Xpisti" que significa: "El sello de los soldados de Cristo".

Las llamas que abrasaron vivo en 1314 al Gran Maestre Jacques de Molay no lograron destruir ni el mito ni el prestigio de los templarios.

Siguiendo procedimientos que hoy se llamarían estalinianos, el rey de Francia, Felipe IV el Hermoso, torturó, obligó a confesar y asesinó en la hoguera a los principales jefes de los templarios, logrando hacerse con su inmenso patrimonio territorial, inmobiliario y bancario.

Pero la Historia no perdona, y la publicación de las actas del proceso volverá a mostrar la injusticia cometida por el monarca aprovechando la debilidad de un papa francés, Clemente V, que residía en Avignon y se doblegaba demasiado a las indicaciones del rey.

SOBRE TEMPLARIOS GAl mismo tiempo, sacar a la luz la injusticia del proceso que justificó la decisión de Clemente V de suprimir la histórica orden militar abre las puertas a una posible reconstitución, no ya para fines bélicos sino al estilo de otras grandes órdenes militares que han sobrevivido hasta nuestros días:

La Orden del Santo Sepulcro y la Orden de Malta, nacida en el hospital de San Juan de Jerusalén junto al Santo Sepulcro, mientras que la de los "pobres compañeros de Cristo" se creó en el templo de Salomón, en la actualmente llamada "explanada de las mezquitas".

El famoso "viernes y 13" que pasaría a ser símbolo de días aciagos tuvo lugar el 13 de octubre del 1307 con un golpe de mano que incluyó el arresto simultáneo de los principales caballeros.

El rey les había convocado en París el 12 de octubre para los solemnes funerales de su cuñada Catherine de Courtenay, y al amanecer del día siguiente asestó el golpe definitivo en la capital y en todos los rincones del reino.

Más que un proceso, lo que se desencadenó fue una avalancha de torturas salvajes contra los caballeros, que eran a la vez monjes y soldados, obligándoles a confesar los delitos más viles, y precisamente, los más contrarios a los ideales por los que continuamente se jugaban la vida:

Blasfemia, sacrilegio, sodomía y complicidad con los musulmanes.

Felipe IV el Hermoso, presentó ante los tribunales de la Inquisición acusaciones tan falsas como escabrosamente detalladas que, como era de esperar, fueron consumidas ávidamente por la opinión publica y le permitieron no solo consumar el despojo, sino presionar tanto a los tribunales como al Papa y a otros monarcas europeos que terminaron sumándose al saqueo de los despojos, con las honrosas excepciones de Escocia y de Portugal, donde los templarios pasaron a llamarse "Orden de Cristo".

El manuscrito perdido en el siglo XVII, y que ahora se hará público en una cuidadosa edición de solo 799 ejemplares, es el llamado "papel de Chinon" por haber sido escrito en Chinon, diócesis de Tours, entre los días 17 y 20 de agosto de 1308.

Se trata de un pergamino de grandes dimensiones redactado por los tres legados del Papa que formaban la comisión investigadora especial sobre los templarios: los cardenales Berenguer Fredol, Etienne de Suisy y Landolfo Brancacci.        

El "Processus contra Templarios" fue presentado nada menos que en el Aula Vieja del Sínodo, una histórica sala del Palacio Apostólico del Vaticano, donde se reunían durante siglos los obispos hasta que se construyó el Aula Nueva del Sínodo en uno de los espacios libres de la modernísima Aula Nervi, uno de los emblemas de la arquitectura del siglo XX en el pequeño Estado vaticano.

Aunque sigue llevando el sugestivo nombre de "Archivo Secreto" en lugar de "Archivo de Estado", el secretismo brilla por su ausencia en el archivo más antiguo del mundo, ahora disponible.

La presentación del "Processus contra Templarios" incluye un despliegue de primeras figuras que van desde el medievalista italiano Franco Cardini, quien esta a punto de publicar "La tradición templaria", hasta el arqueólogo y novelista Valerio Massimo Manfredi, autor de "best sellers" de divulgación histórica.

En declaraciones al diario "La Stampa", Cardini subrayó que Clemente V "disolvió la orden, pero nunca la condenó". Sabía que el proceso era una farsa.

El lema de los Templarios era:
"Non nobis, Domine, Non Nobis, Sed Nomine Tuo Da Gloriam". No para nosotros, Señor, no para nosotros sino en Tu Nombre danos Gloria.
Sergio Mora/José M. Blanco

SOBRE TEMPLARIOS ITemplarios en el antiguo Reino de Valencia
En la Corona de Aragón las ordenes militares, no solo la orden templaria sino también la del Hospital, Calatrava, San Jaime y San Jorge y el Santo Sepulcro, tuvieron una actuación decisiva en las fronteras de la conquista cristiana en los siglos XII y XIII.

Constituyeron un conjunto de ejércitos en pie de guerra permanentemente, únicos por su solidaridad y cohesión, por su desinterés y por su "espíritu".

Sus múltiples posesiones les proporcionaron un notable capital para la guerra y la colonización de la frontera.

Poseían organización, experiencia, habilidad y autonomía prácticamente total.

Por encima de todo combinaban en una sola vocación los dos entusiasmos de esta época valerosa: el heroísmo del monasterio y el heroísmo de la guerra.

Los templarios brazos de hierro para los reyes de Aragón
Los caballeros del Temple lucharon valerosamente junto a los reyes de la Corona de Aragón y hacia mediados del siglo XII ya estaban sólidamente establecidos en sus territorios.

Desde esta época son numerosos los privilegios y donaciones de casi todos los reyes siendo la más importante la de Alfonso I el Batallador, que les hizo herederos con los Hospitalarios y los caballeros del Santo Sepulcro de sus reinos de Aragón y Navarra, aunque, a su muerte, no fue aceptado el testamento.

Ramón Berenguer IV les concedió diversos castillos, villas, rentas y exención de tributos y otros privilegios.

Los caballeros templarios sirvieron también a Alfonso II y Pedro II. Con este último comenzó su actuación en tierras valencianas, hacia 1210, prestando gran ayuda en la conquista de los castillos de Ademúz, Castielfabib y Sertella.

Jaime I y los templarios
Su papel en el reinado de Jaime I fue fundamental.
Siendo aún un niño necesitó un protector, cuando prematuramente murió su padre Pedro II.

El papa Inocencio III eligió en 1214 al Maestre del Temple en Aragón, Guillen de Montredón como su tutor hasta su mayoría de edad.

Desde este primer momento y durante toda su vida los templarios fueron sus consejeros fieles, asesores y compañeros de armas, acompañando a Jaime en la conquista tanto de Mallorca como del que sería el Reino de Valencia.

Los contingentes de templarios y hospitalarios fueron los auténticos brazos armados del conquistador, que en compensación por su ayuda fueron recompensados rica y ampliamente.

Posesiones de los templarios en el antiguo Reino de Valencia
Su ayuda en la conquista del Reino de Valencia fue ampliamente recompensada.

Con el rey Alfonso en 1169 comenzaron las predonaciones al Temple que incluían los castillos y villas de Oropesa y Chivert.

En 1211 del rey Pedro recibieron los pueblos y la torre de Ruzafa, el pueblo de Cantavella y el castillo y término de Culla.

SOBRE TEMPLARIOS JPero fue con Jaime I cuando sus posesiones se incrementaron enormemente les concedió el castillo de Pulpis (1227), Chivert (1233), los pueblos de Mantella y Benahamet, y en el mismo año un tercio de la ciudad de Burriana.

En 1237 el pueblo de Seca y la mitad de las dársenas de Denia, los pueblos fortificados de Moncada y Carpesa, un sector de la villa de Liria (Lliria).

Peñíscola que había sido prometida a los templarios tiempo atrás fue concedida en 1294 junto con Albocácer, Ares, Benicarló, Cuevas de Vinromá, Serratella, Tirig, la torre de los Domeges, Villanueva de Alcolea, Vinaroz y muchas otras posesiones menores.

En la ciudad de Valencia recibieron la torre central de la defensa con un largo sector de la muralla y la barbacana también, unas calles de la ciudad en la parroquia de San Esteve, con cincuenta casas.

Había, así mismo, tierras incluidas en esta donación.

Además recibieron los templarios numerosas posesiones a través de legados y testamentos de particulares en agradecimiento.

El castillo de Peñíscola y la presencia de los templarios
El castillo de Peñíscola pasó a manos de los templarios en 1294. Maestros en el arte de la fortificación, comenzaron a sentar fábrica de un nuevo castillo sobre el árabe.

Construyeron la admirable obra híbrida de castillo, cenobio y palacio entre 1294 y 1307, análoga a las fortificaciones que los cruzados levantaron en Siria y Palestina.

Algunas hipótesis indican la atracción e interés de los templarios por Peñíscola, dado el supuesto sustrato espiritual de la zona ya que los templarios cultivaban niveles superiores de percepción e incluso aplicaban sus principios en las construcciones.

Se dice, así mismo, que los caballeros de la orden conocían o intuían la realidad paranormal de algunos lugares, levantando sus fortalezas conteniendo desde su misma planta una especie de elementos estructurales coincidentes con toda una manifestación numerológica mágica.

Los templarios y el espíritu de la Cruzada
Los templarios se habían extendido ampliamente por el nuevo reino y habían echado raíces profundas.

Su túnica blanca con la cruz roja se podía ver en la capital, en el campo y en la frontera meridional.

En tiempo de paz eran una garantía de seguridad; en tiempo de peligro estaban entre las primeras tropas en pie de guerra.

En su vida monástica diaria y en su ministerio eran un símbolo y un ejemplo para los emigrantes cristianos en Valencia.

En su experiencia de guerreros y en sus proyectos de poblamiento representaban la persistencia del espíritu original de la Cruzada.

En Valencia sus tradiciones caballerescas no se van a empañar durante el siglo XIII.

"Más puros en ideales y menos ambiciosos" que los caballeros religiosos de otras regiones, aquí su influencia era debida no a su habilidad política sino al excelente espíritu militar de sus guerreros.

El final de la orden
La Orden del Temple consiguió tal poder, riquezas e influencia que empezó a ser temida por los reyes.

A finales del siglo XIII surgieron acusaciones acerca de su falta de caridad, su ineficacia y su afán de poder.

El rey de Francia Felipe el Hermoso desató contra la orden una gran persecución en 1307.

Montó contra el Temple un cruel proceso lleno de falsedades hasta conseguir la condena de la orden.

Los papas en Avignon, prisioneros del rey francés se vieron coaccionados y pidieron a los demás soberanos de Europa que procedieran contra los templarios, en especial Clemente V.

La persecución que se estaba produciendo en Francia provocó indignación en la Corona de Aragón.

Jaime II en un primer momento defendió a la orden después pidió a la Inquisición que abriera un proceso contra ellos.

La minuciosa investigación reconoció su inocencia en 1312, pero el rey ordenó que se dispersaran como tales templarios.

Se sustituyó esta orden por la de Montesa (*) con las propiedades del Temple y el Hospital.

(*) Montesa: Las imponentes ruinas de este castillo, que data de la época musulmana y que fue remodelado por los caballeros de la Orden de Montesa en el siglo XIV, se erigen a unos treinta metros de altura, fundiéndose las murallas con la propia roca del cerro donde se alza el castillo.

En 1748 la zona fue sacudida por un violento terremoto que destruyó la fortificación así como el monasterio que albergaba.

Aun así, su imponente figura se divisa a kilómetros de distancia y un halo de misterio recorre sus laderas.

En sus tiempos de máximo esplendor, se decía que tenía capacidad para albergar a casi dos mil soldados y fue una de las mejores plazas fuertes de la línea mediterránea.

Es de destacar el acceso al castillo mediante una pasarela de piedra que daba paso a la puerta principal mediante un portón levadizo.

Sin duda, una fortificación, en su día, inexpugnable.

Fuentes:
http://news.bbc.co.uk
http://www.elmundo.es
http://www.elpais.com
http://www.google.com
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"Las personas que brindan su plena confianza creen por ello tener derecho a la nuestra. Es un error de razonamiento: los dones no dan derecho" (Friedrich Nietzsche).

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