Durante el período de confinamiento por el Covid-19, Nueva Acrópolis suspende sus actividades presenciales, pero continúa con actividades online. Contacte con el centro más cercano para informarse sobre las mismas y sus horarios. Esta medida se mantendrá hasta que las entidades gubernativas lo anuncien y se recupere el estado de normalidad.

Disculpen las molestias.

Febrero es el segundo mes del año en el calendario gregoriano y tiene 28 días los años normales y 29 los años bisiestos.

En muy raras ocasiones ha habido un 30 de febrero, producido bien en la conversión del calendario juliano al gregoriano, bien en la adopción de un calendario revolucionario en que todos los meses tenían 30 días.

Se le ponía bajo la protección de Neptuno y se le representaba por una mujer vestida de azul que entre sus manos sujetaba un ave acuática y sostenía en su cabeza un depósito del que salía abundante agua, representando con esto las abundantes lluvias que se desatan en el mes.

En el calendario de Rómulo no se encontraba este mes, que fue añadido al final del año por el Rey Numa Pompilio (aprox. del 715 al 673 antes de nuestra era), hasta que en la época de los decenviros fue colocado en el lugar que ocupa actualmente para disminuir la diferencia entre al año romano y el año solar.

Esto llevó al año romano hasta los 355 días. Los días restantes se compensaban agregando un año sí y otro no un nuevo mes luego de Febrero (Mercedinus o Mensis Intercalaris, de unos 22 a 23 días).

Mucho tiempo después (aprox. 425 a. de C.) el mes de Febrero se movió a su actual posición entre Enero y Marzo, pero se mantuvo la costumbre de utilizarlo como si fuera el último mes del año, agregándole o restándole días según conviniera para mantener la sincronización con las estaciones.

El Calendario Juliano
El intercalado irregular de los días necesarios para mantener sincronizado el calendario romano con la longitud real del año derivó en que el día en que se observaba el equinoccio de primavera empezó a variar.

Adicionalmente los pontífices, encargados de declarar el inicio de los meses y de intercalar los días extras, en ocasiones alteraban las reglas para extender o acortar el cargo de algún funcionario público.

El resultado final fue que el ciudadano común no podía saber por adelantado cuándo se intercalarían días, especialmente si vivía lejos de Roma, lo que implicaba que no sabía la fecha exacta. Por estas y otras razones, se decidió reformar el calendario.

Hacia el año 46 antes de nuestra era, el emperador Julio César decidió que los romanos utilizaran un calendario solar, siguiendo el ejemplo de los egipcios. Para ello, el César consultó el asunto con el astrónomo Sosígenes de Alejandría.

El resultado fue un año de 365 días, con doce meses, en el cual a Febrero (considerado el último mes) se le agregaba un día bisiesto (o "leap day'', en inglés) cada 4 años.

Esto tiene como consecuencia que la duración promedio de un año en el calendario Juliano es de 365,25 días.

Julio César decretó entonces el cambio de calendario, pero dada la confusión reinante con el sistema anterior, el nuevo año 46 a. de C. tuvo que alargarse hasta los 445 días.

Adicionalmente, el emperador deseaba que el año empezara en el solsticio de invierno (alrededor del 21 de diciembre actualmente).

No obstante, el pueblo romano era supersticioso y consideraba de mal agüero un calendario que no empezara con la luna nueva, que ese año caía diez días después del solsticio de invierno (es decir, el actual primero de enero).

Ni todo el poder del emperador pudo cambiar esto, y por ello Julio César tuvo que acceder a la superstición.

Finalmente, en honor al reformador el quinto mes del año romano (Quintilis) pasó a llamarse Julio (mes de nacimiento de Julio César) en el año 44 a. de C.

Tiempo después, (8 a. de C.) el sexto mes (Sextilis) fue renombrado Augustus en honor al emperador César Augusto, varias de cuyas hazañas fueron llevadas a cabo en dicho mes.

El Calendario Gregoriano
Con la llegada al poder del cristianismo en el Imperio Romano, y su posterior hegemonía en Europa, el calendario Juliano se hizo de uso común. No obstante, con sus 365,25 días era ligeramente más largo que el año vernal equinoxial (365,2422 días).

Aunque la diferencia no es muy grande (unos 0,0078 días), es un sesgo que se iba acumulando a lo largo de los años.

Lo anterior ocasionaba que el inicio de la primavera se iba atrasando progresivamente (cada vez llegaba en una fecha más tardía). Para el siglo XVI, el retraso era aproximadamente de 10 días.

El problema estribaba en que varias fechas importantes del cristianismo habían sido heredadas del calendario lunisolar judío, y muy particularmente la fecha de la Pascua.

El cálculo exacto de estas fechas era fundamental desde un punto de vista tanto teológico como práctico: Si las estaciones se desfasaban demasiado, los productos agrícolas utilizados para celebrar algunas fechas podían no estar disponibles.

El Concilio de Trento de 1563 aprobó la búsqueda de un plan para solucionar este problema. Eventualmente, el Papa Gregorio XIII emitió la bula "Inter gravissimas", implementando parcialmente la solución propuesta por el doctor Aloysius Lilius.

Esta solución consistía en lo siguiente:
Empezar a numerar los años a partir del momento en que la tradición colocaba el nacimiento de Jesús de Nazareth.

Reducir la longitud promedio del año a 365,2425 días. Esto se logró eliminando días bisiestos: Para los años de fin de siglo (por ejemplo, 1600, 1700, 1800, etc.) NO se usará la regla de división entre 4 sino la regla de división entre 400.

Por eso, los años 1700, 1800 y 1900 son divisibles entre cuatro pero NO fueron bisiestos, mientras que 1600 y 2000 sí fueron bisiestos.

Para compensar por el retraso ya acumulado, se eliminaron días de la historia: Al jueves 4 de Octubre de 1.582 le siguió el viernes 15 de Octubre.

Si bien el nuevo Calendario Gregoriano solucionaba de manera permanente un viejo problema, no fue aceptado por unanimidad en todos los países.

Los países protestantes acusaron a Gregorio de ser el "Anticristo'', fraguando una conspiración para que los buenos cristianos no adoraran a Dios en el día correcto.

Por ejemplo: Inglaterra, Escocia y los Estados Unidos no se pasaron al nuevo calendario hasta el año 1752 (época en que el ajuste requerido era de 11 días).

El caso de Rusia es muy particular: No aceptaron el Calendario Gregoriano hasta pasada la Revolución de Octubre de 1.917. No obstante, debido a la diferencia de días acumulada, la Revolución de Octubre en realidad sucedió en Noviembre.

Hoy en día el Calendario Gregoriano es utilizado uniformemente en todo el mundo para facilitar el intercambio comercial.

Sin embargo, muchos países (por ejemplo China) mantienen internamente sus calendarios tradicionales para llevar el registro del paso del tiempo.

Significados y festividades tradicionales en Febrero:

En Roma, Februarius es el mes de las purificaciones y recibe su nombre de la diosa FEBRUA, madre de Marte, así como de Febrio o Plutón, nombre latino del Hades griego, el raptor de Perséfone.

Tenían lugar grandes fiestas y procesiones en Roma en las que se limpiaba la ciudad de toda clase de inmundicias esparciendo en los lugares aseados sal caliente.

Los sabinos celebraban una fiesta anual de purificación que llamaban februum, en una fecha que hoy se identifica como el 15 de febrero.

Tras la fundación de Roma y el posterior surgimiento del Imperio Romano, la urbe dominante tomó prestado el nombre de las fiestas 'februa' para designar el mes en que estas tenían lugar, que por entonces era el último del año.

El mes de febrero es un mes de fuegos ceremoniales para ahuyentar los malos espíritus de las cosechas y los ganados, así como de los que aquejan a la salud. Estos genios malignos han sido identificados con los gigantes.

En general, en el mes de febrero se celebran festivales ígneos en los que se queman efigies de los enemigos o de todo aquello que supone un mal para nosotros. Los celtas celebran una de sus fiestas principales con este propósito.

También febrero es considerado un mes de purificaciones por constituir el momento en que los futuros iniciados en los misterios de Eleusis comienzan su periodo de recogimiento y preparación, en los pequeños misterios, a fin de poder participar en septiembre de los Grandes Misterios.

1 de Febrero

Calendas de Febrero.
Fiesta de Helerno: Sacrificio de un toro de pelaje oscuro a este dios infernal en el lucus (bosque sagrado) que estaba en la desembocadura del Tíber.

Los celtas celebran la fiesta de Imbolc, o de la purificación, en honor de la diosa Brigit, protectora del hogar, de las cosechas y de las artes. Brigit es diosa del fuego y su nombre deriva de Brigantia, la "muy alta", y de Bricta, la "luminosa".

Las otras acepciones de su nombre son Don, Dana o Ana, venerada por poetas, médicos y herreros.

La fiesta de Imbolc dignifica la exaltación del fuego purificador y de las aguas curativas. Se celebra la mitad del invierno con un carácter purificador, íntimo y local.

La Iglesia Católica ha sustituido a Brigit por la abadesa santa Brígida de Kildare, cuya fiesta también se celebra hoy.

2 de Febrero

Amburbia: Ceremonia expiatoria en que las víctimas, antes de ser sacrificadas, eran llevadas procesionalmente en torno a la ciudad.

Fiesta de las luces o de las antorchas: Durante toda la noche anterior, las mujeres acompañan a Deméter con teas encendidas en la búsqueda de su hija Perséfone, que ha sido raptada por Hades -Plutón- y llevada a la profundidad de los infiernos.

Los romanos iluminan las calles de la ciudad con profusión de antorchas y teas en honor de Februa, madre de Marte, a fin de que el dios, movido por el tributo a su madre, les conceda la victoria sobre los enemigos del Imperio.

También los romanos ofrecen sacrificios a Febrio -Plutón- para que sea propicio con las almas de los muertos.

Le ofrecen víctimas, cantan alabanzas y se pasan la noche con antorchas encendidas en su honor.

La Iglesia Católica celebra la fiesta de la Candelaria o purificación de la Virgen.

En esta fecha el oso o cualquier otro animal hibernante sale de su cubil con el fin de examinar qué tiempo hace.

Si está claro, es decir, si hay luna llena, el oso vuelve a su guarida; es señal de que el invierno durará todavía cuarenta días más, prolongándose hasta el 10 de marzo más o menos, por eso hay un refrán que dice: "Por la Candelaria el invierno se apacigua o retoma rabia".

3 de Febrero

El viento vencedor de este día dominará durante todo el año.

La raíz "Bhel" designa el soplo y en este día se recuperan los ritos referentes a los vientos.

La Iglesia Católica celebra el día de San Blas, protector de la garganta y las vías respiratorias que pueden ser afectadas por los vientos.

5 de Febrero

En Atenas, comienzan las fiestas griegas de las Antesterias en honor de Dionisos.

En este primer día se procede a la apertura de las jarras en las que el vino nuevo, elaborado en el octubre pasado, ya ha fermentado. Este vino se da a probar a todos los asistentes.

6 de Febrero

Segundo día de las Antesterias: La autoridad principal del lugar preside un concurso de bebedores en el que cada concursante debe despachar en el menor tiempo posible un recipiente de tres litros de vino.

El magistrado imita, con su esposa o la inversa, la boda de Dionisos y Ariadna en Naxos. Pero este concurso se hace en silencio, ya que fue en este día cuando Orestes, todavía impuro por el asesinato de su madre Clitemnestra, llegó a Atenas.

7 de Febrero

Tercer día de la Antesterias, llamado también de las Marmitas.

Es este un festival en honor de los muertos. Un cocimiento de vino y pan en las marmitas, es derramado en una grieta natural a fin de que Hermes funerario sea honrado en recuerdo de los muertos por el diluvio.

Luego en coro se grita: "¡Fuera de aquí, Keres! ¡Las Antesterias han terminado!"

("Keres" son deidades encargadas de llevarse las almas de los muertos)

13 de Febrero

Idus de Febrero.
Parentalia: Fiestas en honor de los difuntos, que se prolongaban hasta el día 21. Era una festividad de carácter funesto: se suspendían los matrimonios y se cerraban los templos.

Cuenta Ovidio que hubo un período de negligencia respecto a las obligaciones con los difuntos, por lo que éstos salieron de sus tumbas y llenaron la noche con sus lamentos hasta que les tributaron las honras fúnebres debidas.

Primeras Faunalia: Fiesta en honor de Fauno, en la que se ofrecía un sacrificio en su templo de la isla Tiberina.

Las Segundas Faunalia se celebraban el 5 de Diciembre.

16 de Febrero

Comienzan en Argos, arrabal de Atenas, los Pequeños Misterios Eleusinos, que serán coronados con el gran viaje a Eleusis tras seis meses de preparación y purificación.

En estos meses los futuros iniciados acompañan a Perséfone en su bajada a los infiernos, durante los cuales es llorada y buscada por su madre Deméter, diosa de la agricultura en general y de las gramíneas especialmente.

Perséfone lo es de las plantas curativas y de las alucinógenos, cuya ingestión le ha costado la bajada a los infiernos, pero a cambio ha retornado con una sabiduría desconocida que comunica a los iniciados.

17 de Febrero

Quirinales: Fiestas en honor de Quirino. Es una divinidad agraria y fecundante.

Quirino es uno de los dioses romanos más antiguos, protector del pueblo formado por los Quírites, es el que da origen.

Fue quizá el Marte de los sabinos, pero bien pronto se identificó con Rómulo, el fundador de Roma. En el siglo III a. de C. tenía ya el apelativo de Páter.

Posteriormente, se dio a Marte el apelativo de Quirinus.

Quirino es la suprema divinidad política del primitivo Estado romano. Su templo estaba edificado en la colina del Quirinal, en la que estaba el Capitolium vetus.

Aunque las cosas iban cambiando en Roma, el poder pasaba a otras manos, y era entronizado el Júpiter capitolino como protector de la nueva ciudad, siempre se siguió venerando a Quirino como el dios primitivo de la ciudadanía romana.

Último día de celebración de las Fornacalia.
Se ofrecen las primicias de las cosechas a la diosa Fornax, que preside los hornos, evita incendios y tuesta al punto el trigo.

Esta fiesta no tenía fecha fija de celebración, ya que cada curia la celebraba en el día en que se le hubiera anunciado que debía hacerlo.

Los que por negligencia o ignorancia no lo hubieran hecho cuando les correspondía podía celebrarla en este día, al que se denominó con el burlesco apelativo de "STULTORUM FESTA" o Fiesta de los Tontos, que será transformada en el Carnaval cristiano.

Las Quirinales y las Fornacales se relacionan con la fecundidad.

19 de Febrero

Las mujeres viejas hacen sacrificios a la ninfa del silencio, Lala, madre de los Lares o divinidades domésticas.

Hacían girar siete habas negras en la boca y tuesta una cabeza de anchoa a la que le ha cosido la boca.

"Hemos encadenado las lenguas enemigas y cerrado las bocas malevolentes", proclaman.

En la mitología romana Lara, también llamada Lala (del griego habladora), Laranda, Larunda o Tácita, es el nombre de una náyade, hija del dios-río Almón y famosa tanto por su belleza como por su charlatanería.

Este último defecto, que sus padres habían intentado corregirle, la hacía incapaz de guardar cualquier secreto.

Habiéndose enamorado Júpiter de Yuturna, no pudo satisfacer sus deseos, pues la ninfa se arrojó al Tíber para esconderse de él.

Entonces Júpiter llamó en su auxilio a todas las náyades y les rogó que impidiesen que Yuturna se escondiese en sus orillas.

Las náyades cumplieron este ruego, a excepción de Lara, que no pudiendo refrenar su lengua chismosa acudió a Juno, la esposa de Júpiter, y le relató los devaneos del dios.

En castigo por su indiscreción, Júpiter le arrancó la lengua y ordenó a Mercurio que la encerrase en los infiernos.

En el camino el dios mensajero se enamoró de la ninfa, que correspondiéndole le hizo padre de dos gemelos, llamados los lares, que custodiaban las entrecrucijadas y vigilaban las ciudades.

Por su larga estancia en el inframundo Lara se convirtió involuntariamente en una ninfa ctónica, y con el tiempo Numa Pompilio inició su culto como Tácita, la diosa silenciosa (Dea Muta), convencido de que en el buen gobierno de una nación esta diosa era tan necesaria como la de la elocuencia.

21 de Febrero

Feralia: Fiestas en honor a los difuntos con que se cerraban las Parentalia.

Lo único que se sabe de esta fiesta es que una vieja hechicera ofrecía a Tácita, diosa del silencio, un sacrificio de connotaciones mágicas.

22 de Febrero

Fiesta de las Caristias o de los muertos de la familia, a los que se lleva alimentos para su viaje al más allá.

Los miembros de cada familia, tras haber honrado a los difuntos en las Parentalia y las Feralia, se reunían para agradecer a los dioses tutelares el que todavía siguieran vivos.

La Iglesia Católica instituyó la celebración de la Cátedra de San Pedro o Silla de San Pedro, en la que los cristianos se reunían en un banquete, imitando a los paganos.

23 de Febrero

Terminalia: Fiestas en honor de Término, dios de los límites de los campos, en la que, tras adornar con guirnaldas los mojones que marcaban las distintas propiedades, se les hacían ofrendas y se les rociaba con la sangre de un cordero o un cochinillo, previamente sacrificado, en medio de súplicas al dios para que los límites se mantuvieran inalterables.

24 de Febrero

Fiesta del Regifugium: Fiesta con la que se conmemoraba la expulsión de Tarquinio el Soberbio y la supresión de la monarquía, mediante la huida ritual del Rex Sacrorum. Se celebra el primer día de la República de Roma.

Hoy también se recuerda la celebración de los primeros juegos olímpicos, en Grecia, ya que Endymión obligó a sus hijos a ganar el reino en una carrera.

Esta leyenda se refiere a otra más antigua, la de Pelops e Hipodamia, en la que la novia corría mientras sus amigas ponían todo tipo de obstáculo a los pretendientes. Sólo el que era capaz de superarlos accedía a la novia.

Esta carrera tuvo lugar en la llanura de Marathon.

27 de Febrero

Primeras Equirria: Fiestas en honor de Marte, que se celebraban con una carrera de caballos en el Campo de Marte:

"No restan más que dos noches del segundo mes, y Marte espolea a los veloces caballos uncidos a los carros" (Ovidio).

Las Segundas Equirria se celebraban el 14 de Marzo.
Dejamos para el final la más característica de las festividades romanas de febrero, las Lupercales.

15 de Febrero

Las Fiestas Lupercales eran, en la antigua Roma, unas fiestas que se celebraban el día 15 del mes de febrero, desterradas por el Papa Vigilio en el siglo VI al substituírlas por la candelaria.

Su nombre deriva supuestamente de lupus (lobo, animal que representa a Fauno Luperco) e hircus (macho cabrío, un animal impuro).

Fueron instituidas por Evandro el arcadio en honor de Pan Liceo (también llamado Fauno Luperco, el que protegía al lobo, y protegía contra Februo, o también Plutón).

Un cuerpo especial de sacerdotes, los Lupercos o Luperci (Sodales Luperci o amigos del lobo) eran elegidos anualmente entre los ciudadanos más ilustres de la ciudad que debían ser en su origen, adolescentes que sobrevivían de la caza y el merodeo en el bosque durante el tiempo de su iniciación en la edad adulta, lo que por aquel entonces era un tiempo sagrado y transitorio en que se comportaban como lobos humanos.

Se reunían el 15 de febrero en la gruta del Lupercal (más tarde llamada Ruminal en honor a Rómulo y Remo) en el monte Palatino, lugar donde Fauno Luperco tomando la forma de una loba, había amamantado a los gemelos Rómulo y Remo, y en honor de quien se hace la fiesta.

La tradición cuenta que allí había una higuera cuyas raíces habían detenido la cesta en cuyo interior se encontraban los gemelos Rómulo y Remo.

Bajo la sombra de esta venerable higuera, la Ruminalis, celebraban el sacrificio de un perro y de un macho cabrío, animales que eran considerados impuros.

Después se tocaba la frente de los luperci con el cuchillo teñido con la sangre de la cabra y a continuación se borraba la mancha con un mechón de lana impregnada en leche del mismo animal.

Este era el momento en que los lupercos prorrumpían en una carcajada de ritual. Luego cortaban la piel de los animales sacrificados en tiras, llamadas februa, que junto con la deidad sabina Februo, y el sobrenombre de Juno, Februalis (la que purifica), son los posibles candidatos a darle nombre al mes de Febrero.

Con este aspecto y casi desnudos, sólo tapados con unas tiras de cuero, salían alrededor del monte Palatino donde golpeaban a todos los que encontraban a su paso.

El ser azotado por las tiras de cuero de los luperci equivalía a un acto de purificación, y era llamado februatio.

Este acto de purificación comenzó en el reinado de Rómulo y Remo, cuando las mujeres romanas se hicieron estériles.

Después de consultar el oráculo de la diosa Juno, en el bosque Esquilo, ésta responde: "Madres del Lacio, que os fecunde un macho cabrío velludo".

Y es esta la razón por la que los luperci van desnudos uncidos en sangre de animales impuros (como si vinieran de caza) con pieles de lobo, golpeando con el látigo como si fuera un miembro viril.

Para las mujeres, este rito aumentaba su fertilidad poniéndole las carnes de color púrpura.

De este color vistió Helena de Troya para ofender a su marido Menelao, que como todos los reyes de la época, trataban como una esclava a sus mujeres.

Hoy en día es color del feminismo.

Esta celebración la adoptó el emperador Justiniano I en el imperio de Oriente el año 542, como remedio para una peste que ya había asolado Egipto y Constantinopla y amenazaba el resto del imperio.

Con el paso del tiempo el Papa Gelasio I prohibió y condenó, en el año 494, la celebración pagana de las Lupercales.

Quiso cristianizar esta festividad y la sustituyó por el 14 de febrero, fecha en la cual murió martirizado un cristiano llamado Valentín, en el año 270 d. de C.

Las lupercalias se trocaron pues en una procesión de candelas pidiendo, en cánticos y letanías la misma protección contra la muerte y la fertilidad que procuraba Fauno Luperco.

Por eso, en el mundo cristiano, Febrero es el mes de la tradicional fiesta de La Candelaria, el 2 de febrero, cuya historia de celebración parece haberse encontrado en el tiempo con las carnestolendas romanas.

Y es que el día de La Candelaria se considera la conversión cristiana de una fiesta de purificación pagana.

La fiesta de La Candelaria también tiene el carácter de cierre de la Navidad, puesto era el 2 de febrero el último día que se cantaban villancicos frente al pesebre, dando entrada a la nueva fase litúrgica que precede a la Cuaresma.

Por tal razón, el 2 de febrero, día de La Candelaria, se recuerda la ya casi extinta celebración de la subida de los furros.

Los humanos hemos ido jalonando nuestra historia, cíclica y cotidiana, de fiestas.

Fiestas de solsticio y equinoccio, de siega y siembra, de iniciación y revelación, del vino y del pan del fuego y de las aguas, de trabajo y recogimiento, de abstinencia y fecundación.

La luminosidad mediterránea y las brumas boreales del mundo céltico han marcado el trabajo, el luto, la alegría y la memoria de las fiestas primigenias de los pueblos que hoy se llaman Europa.

La Iglesia Católica las llamó "paganas" y se apresuró en substituirlas.

Pero, es precisamente esa "paganidad" lo más profundo de nosotros mismos, lo auténtico, la savia que alimenta los dolores y los gozos de lo más radicalmente humano.
Nunca lo humano estuvo más integrado en el Cosmos que en esa "paganidad" plural y rica, elemental y trágica que inventó sus "fastos", esas fiestas cíclicas que nos reconcilian con la Naturaleza.

Es esta "Paganidad original" la que queremos recuperar para hoy y para un futuro más pleno.

"Que las diosas y dioses, dáimones y centauros, ninfas, musas, héroes y vestales nos oigan".

(V. Sendón de León).

Fuentes:
http://www.tarraconensis.com
http://es.wikipedia.org/wiki/Febrero
http://www.culturaclasica.com
http://www.saborgaitero.com
http://nacc.upc.es/tiempo
http://www.santiago.es
* * * * *
"Febrero loco y marzo otro poco".

Utilizamos cookies para asegurar que damos la mejor experiencia al usuario en nuestra página web. Al utilizar nuestros servicios, aceptas el uso que hacemos de las cookies.