Los meses. La palabra "mes" viene del latín "mensis", y este del verbo “mensurare”, o sea "medir". Los romanos fueron los que nombraron los meses del año, y expandieron su uso a casi todos los lenguajes europeos. El año se dividió en diez meses.

El calendario comenzaba en la primavera con el mes de marzo y terminaba con los meses: • Quintilis (quinto). • Sextilis (sexto). • Septembris (séptimo) -Septiembre. • Octobris (octavo) -Octubre. • Novembris (noveno) -Noviembre. • Decembris (décimo) -Diciembre. Esto explica los nombres de septiembre, octubre, noviembre, y diciembre. El periodo de invierno (lo que ahora es enero y febrero) no contaba. Es decir, no tenían actividades religiosas ni agrícolas.

El calendario que usamos hoy en día fue mandado crear por Julio César. El fue quien añadió enero y febrero. También nombró los primeros meses de esta manera: • Enero (Jano: dios de las puertas). • Febrero (Februa: festival de purificación). • Marzo (Marte: dios de la guerra). • Abril (Aperire: Abrir. Ver Abril). • Mayo (Maia: diosa de la primavera). • Junio (Juno: esposa de Júpiter y diosa del matrimonio). Hay otra versión que dice que mayo proviene de “maiores” (mayores) y junio viene de “iuniores” (jóvenes). Finalmente, Ovidio, el gran poeta romano, propone también como posible origen la palabra “maiestas”, majestad.

“FASTOS” DE OVIDIO “Me preguntáis que cuál es en mi opinión el origen del nombre que ostenta el mes de mayo. La auténtica explicación no la sé con certeza. Del mismo modo que un viajero se detiene indeciso y no sabe qué rumbo tomar cuando ve que el camino se divide en varias direcciones, así yo, al poder exponerse explicaciones diferentes, no sé qué partido tomar, y la abundancia misma me perjudica (Ovidio va a exponer tres posibles etimologías del nombre del mes de mayo, 'maius': Maiestas, Maior y Maia). Hablad vosotras, las que habitáis las fuentes del Aganípide Hipocrene, amables huellas del caballo hijo de Medusa (Las Musas). Las diosas se han mostrado de acuerdo con mi petición. Polimnia (musa de la poesía lírica y los cantos sagrados; se la representa cubierta con un velo. Es considerada a veces inventora de la lira) es la primera de ellas que comienza a hablar, mientras las demás guardan silencio y escuchan sus palabras: ‘Cuando después del Caos se le dio al mundo los tres elementos, y toda la creación se repartió en variadas especies, la tierra, por su propio peso, se asentó en el estrato inferior y arrastró consigo las aguas marinas; en cambio, su propia ingravidez llevó al cielo a ocupar las zonas más elevadas. También el sol, al que no retenía pesadez alguna, saltó a las alturas junto con las estrellas; y otro tanto hicisteis vosotros, corceles de la luna. Pero no reconoció largo tiempo la tierra su supremacía al cielo, ni los demás astros se consideraron inferiores a Febo (el Sol): el honor era el mismo para todos. A menudo algún dios plebeyo tuvo la osadía de sentarse en el trono que tú, Saturno, ocupabas. Alguno de los nuevos dioses tampoco guardó el respeto debido a Océano. Y con frecuencia Temis fue relegada al último lugar, hasta que Honor y la gentil Cortesía de sereno rostro se unieron en legítimo matrimonio. De esta unión nació Majestad, divinidad que reconoció a aquéllos como a sus auténticos progenitores, y quien, desde el momento mismo de su nacimiento, fue una gran diosa. Sin dilación alguna ocupó su elevado asiento en medio del Olimpo, digna de ser vista cubierta de oro y con purpúreo vestido. A su lado se sentaron Modestia y Temor.

Pudo observarse que todas las divinidades adecuaron su aspecto al de aquélla. Al punto, el respeto hacia quienes ostentan honores se adueñó de los espíritus: la dignidad cobró valor y cada uno tuvo un concepto más elevado de sí mismo. Este estado de cosas se mantuvo en el cielo durante muchos años, hasta el día en que el más viejo de los dioses se vio expulsado de su palacio por los hados (Cronos fue destronado por Zeus). La Tierra engendró una indómita descendencia, los Gigantes, monstruos colosales que iban a tener la osadía de atacar la ciudadela de Júpiter. Los dotó de mil brazos; y por piernas les dio serpientes. Declarad la guerra a los grandes dioses, -les dijo. Ya se disponían ellos a apilar montaña sobre montaña hasta alcanzar las más altas estrellas y a desafiar en combate al excelso Júpiter, cuando este, lanzando sus rayos desde su baluarte del cielo, hizo derrumbarse aquellas moles sobre quienes las habían apilado. Gracias a estas armas de los dioses, Majestad se mantiene perfectamente defendida, y desde aquel tiempo continúa siendo honrada. Desde entonces ocupa un lugar al lado de Júpiter; de Júpiter es fidelísima guardiana; y sin violencia alguna conserva para Júpiter su temible cetro. Descendió también a la tierra. Rómulo y Numa le rindieron culto; y lo mismo hicieron más tarde otros, cada uno en la época en que vivió. Es ella la que salvaguarda la piadosa reverencia que se debe a los padres y a las madres; ella es la que se convierte en compañera de muchachos y doncellas; ella la que marcha en triunfo erguida en el carro arrastrado por caballos ornados con coronas’.

Puso Polimnia fin a su alocución, y sus palabras fueron aprobadas por Clio y por Talía, experta en tañer la curva lira. Comienza entonces a hablar Urania (Clío: musa de la historia; Talía: musa de la comedia; Urania: musa de la astronomía). Todas las demás guardan silencio y no puede escucharse más voz que la suya. ‘Grande fue antaño el respeto que se guardaba hacia una cabeza llena de canas. Las arrugas de la vejez se apreciaban en su auténtico valor. Las empresas bélicas y las guerras impetuosas eran competencia de los jóvenes; ellos eran los que montaban guardia para defender a sus dioses. Más débil por sus fuerzas, e incapaz ya de empuñar las armas, la vejez con sus consejos prestaba su colaboración a la patria. La curia no se abría más que para los hombres de avanzada edad: el Senado ostenta precisamente el apacible nombre de la senectud. Eran los ancianos quienes dictaban las leyes al pueblo. Y una legislación muy precisa es la que regula la edad requerida para aspirar a las magistraturas. Cuando se encontraba entre jóvenes, el viejo ocupaba el lugar del medio, sin que ellos se sintieran molestos; y si sólo tenía un acompañante, se le cedía el interior de la acera. ¿Quién se atrevería a pronunciar en presencia de un anciano palabras por las que pudiera ruborizarse? Una edad avanzada entrañaba el derecho a la censura. Rómulo se dio cuenta de esto y confirió el nombre de Padres a aquellos hombres selectos, a quienes confió el gobierno de la ciudad recién fundada. Es por lo que me inclino a pensar que aquellas personas mayores dieron su nombre al mes de mayo, y que para ello tuvieron en cuenta su edad. Bien pudo haber dicho Numítor: 'Rómulo, dedica este mes a los ancianos'. Y el nieto, a ciencia cierta, no pudo negarle esta petición a su abuelo. Una prueba fehaciente de este privilegio propuesto nos la proporciona el mes siguiente, junio, cuyo nombre deriva del de los jóvenes’. Entonces Calíope, musa de la poesía épica, que llevaba ceñidos con hiedra sus descuidados cabellos, comenzó a hablar así encabezando su coro (el coro de las nueve Musas): ‘Hace mucho tiempo Océano, el que con sus límpidas aguas rodea toda la extensión de la tierra, se había casado con Tetis, una de las Titánidas (Uranos y Gea tuvieron doce hijos -los Titanes-: seis varones, entre ellos, Océano, y seis hembras, entre ellas, Tetis.

De este matrimonio entre hermanos nació una abundante prole, en la que se cuenta Pléyone). Pléyone, nacida de esta unión, contrajo matrimonio con Atlas, el sostenedor del cielo y, según se cuenta, fue madre de las Pléyades. Dicen que una de ellas, Maya, superaba en belleza a todas sus hermanas y compartió el lecho con el excelso Júpiter (Maya era una ninfa del monte Cilene, el mayor de Arcadia. De sus amores con Zeus nació Hermes o Mercurio, el mensajero de los dioses, a quien se representa con alas en los pies y portando un caduceo. Hermes tenía un santuario en la cima del Cilene). En las cumbres del Cilene, abundante en cipreses, dio a luz a aquel que con alado pie atraviesa los etéreos caminos. A este le rinden el culto debido tanto los Arcades, como el Ladón de rápido curso y el extenso Menalo, país que se considera más antiguo que la Luna. Desterrado por los Arcades, había arribado Evandro a los campos latinos, trayendo consigo a los dioses que había embarcado en su compañía. En este lugar en que hoy se levanta Roma, capital del mundo, no había entonces más que árboles, pastizales, unos cuantos rebaños y algunas desperdigadas cabañas. Pero su madre, dotada de poderes proféticos, tan pronto como llegó a estos parajes, dijo: 'Deteneos, porque este campo será un día la sede de un imperio’. El héroe nonacrio (es decir, arcadio; el Nonacris era un monte -y una ciudad- de Arcadia) se somete a la profecía de su madre y se detiene allí como huésped en una tierra extranjera. Muchos son los cultos que enseñó a las gentes de aquellos lugares, pero en especial el del bicorne Fauno y el del dios de alados pies.

A ti, Fauno semicaprino, es a quien rinden culto los Lupercos ceñidos de taparrabos, cuando con sus correas de cuero van purificando las calles abarrotadas de público. Pero eres tú quien impusiste a este mes el nombre de tu madre, tú, inventor de la curva lira, patrono de los ladrones (Hermes-Mercurio, además de mensajero de los dioses, era patrono de los mercaderes, de los viajeros, de los ladrones, así como psychopompós o ‘conductor de las almas’ al reino de Hades. La etimología del mes de mayo, según otros estudios, está emparentada con la diosa Maia, pero no la madre de Hermes, sino otra divinidad itálica del mismo nombre que, por lo demás, deriva su denominación de magnus, ‘grande’. Cf. ERNOUT-MEILLET, Dictionnaire étymologique de la langue latina). Y no es esta la única prueba de tu amor filial: se piensa que has dado a la lira siete cuerdas porque ese es el número de las Pléyades’. Guardó también ella silencio y recibió la aprobación de sus hermanas. ¿Qué puedo hacer yo? Cada teoría tiene el mismo número de partidarios. ¡Que el favor de las Piérides (Las Musas) me asista por igual, y que ninguna de ellas reciba por parte mía una alabanza superior o inferior a la de las demás!”

Algunas otras festividades celebradas en la antigua Roma, citadas en “Fastos” de Ovidio:

“Fiesta de los Lares Praestites. Las kalendas de mayo han visto erigir en honor de los Lares Tutelares un altar y dos estatuillas de los dioses. Precisamente las había dedicado Curio, pero su gran antigüedad las ha arruinado: también la larga vejez afecta a las piedras. No obstante, el motivo por el que se les impuso semejante nombre es el que con sus ojos tutelan todas las cosas; ellos nos defienden, velan por las murallas de la ciudad, están siempre presentes y nos prestan ayuda. A sus pies, y esculpido en la misma piedra, se hallaba un perro. ¿Qué razón había para que apareciera en compañía de los Lares? Pues el que uno y otros guardan la casa, y muestran fidelidad hacia su dueño; gratas le resultan las encrucijadas a la divinidad. Y gratas le son también las encrucijadas a los perros; tanto el Lar como la jauría de Diana persiguen a los ladrones; vigilan los Lares, y los perros también vigilan. Andaba yo buscando las estatuas de los dioses gemelos arruinadas por el poder destructor del paso de los años, ¡y precisamente Roma posee mil Lares y el Genio del jefe que ha establecido su culto público, y cada barrio rinde culto a las tres divinidades! (44 El 7 a. de J.C., Augusto dividió Roma en 14 distritos, y éstos en 265 barrios, ‘vici’.

En cada uno de estos barrios se levantó una capilla en la que, junto a los dos Lares Connpitales, aparecía la imagen del genio de Augusto, representado con toga y en actitud de ofrecer un sacrificio).” “Día 9. A. VII EID. MAI. LEM. N.

Las Lemuria. Cuando Héspero (la estrella vespertina) haya levantado tres veces su hermoso rostro, y otras tres los astros vencidos hayan cedido su puesto a Febo, se celebrarán los rituales de un antiguo ceremonial: las nocturnas fiestas (plural, porque se celebran los días 9, 11 y 13 por la noche) de las Lemuria. Durante ellas se efectuarán sacrificios en honor de los silenciosos manes. El año tenía menor duración y no se conocían aún los piadosos ritos de purificación, ni tú, bifronte Jano, encabezabas la lista de los meses. Sin embargo ya se ofrecían a las cenizas de los difuntos las ofrendas que le son debidas y el nieto honraba las reliquias incineradas de su abuelo. Era el mes de mayo (así llamado por derivar su nombre del de los antepasados) el que aún hoy día conserva una parte de la antigua costumbre. Cuando la noche se halla en mitad de su curso y ha traído el silencio requerido para el sueño, cuando los perros y vosotras, multicolores aves, permanecéis callados, el hombre cumplidor del ancestral rito y temeroso de los dioses se levanta -ninguna ligadura presentan sus pies- (la ausencia de nudos y ligaduras es frecuente en los rituales mágicos) y hace un gesto introduciendo su pulgar entre los demás dedos juntos (“hacer la higa”, gesto obsceno -aún vigente-, pero con valor apotropaico, palabra esta que proviene del griego ‘apotrepein’, ‘alejarse’, indica en general un gesto, una expresión o un objeto que se utiliza para alejar un influjo maligno), para que ninguna sombra vana le salga al encuentro en su silenciosa marcha. Una vez que haya purificado sus manos en agua corriente, se da la vuelta después de haber cogido previamente habas negras (el empleo de las habas negras es propio de los ritos mágicos relacionados con las fuerzas del mundo subterráneo) que va arrojando con la cabeza vuelta; al tiempo que las arroja va diciendo: “Lanzo estas habas, y con ellas me redimo a mí y a los míos”.

Esto lo dice nueve veces (número mágico de gran virtud por repetir tres veces el 3) sin mirar a sus espaldas. Se tiene la creencia de que la sombra recoge las habas y sigue tras él sin que nadie la vea. Toca nuevamente el agua, hace resonar bronce de Temesa y eleva una súplica para que los espíritus abandonen su morada. Cuando ha dicho nueve veces: “Salid de aquí, manes de mi familia”, vuelve la mirada y piensa que ha cumplido punto por punto el ritual. A mis conocimientos escapa de dónde le viene el nombre a este día de fiesta y qué origen tiene su denominación. Preciso es que se le pregunte a un dios. ‘Hijo de una Pléyade (Mercurio), venerable divinidad de la poderosa vara, instrúyeme; tú, que has visto con frecuencia los reinos del Júpiter Estigio’. El dios portador del caduceo, a quien mi plegaria iba dirigida, hizo acto de presencia. Escuchad la etimología de este nombre: es un dios en persona quien me la ha explicado. Una vez que Rómulo enterró en una tumba la sombra de su hermano y rindió a Remo las honras fúnebres debidas, el infeliz Fáustulo y Acca (padres adoptivos de Rómulo y Remo), con los cabellos desgreñados, bañaban con sus lágrimas los calcinados huesos. Abatidos por la tristeza regresan a su morada al caer las primeras sombras del crepúsculo y, tal y como lo hallan, se acuestan en el duro lecho. Al lado de su cama les pareció ver que se detenía la ensangrentada sombra de Remo y que con un débil hilo de voz les decía las siguientes palabras: 'Aquí me tenéis a mí, que era la otra mitad de vuestras preocupaciones. Ya estáis viendo lo que soy ahora y lo que era hasta hace bien poco. Yo, que no hace mucho, pude ser el soberano de mi pueblo si las aves hubiesen dictaminado que fuera yo quien ocupara el trono, ahora no soy más que una vana sombra escapada de las llamas de la pira funeraria. ¡Esta es la única apariencia que queda de aquel Remo! ¡Ay! ¿Dónde está Marte, mi padre? Eso, suponiendo que vosotros hayáis dicho la verdad y que fuese él quien proporcionó a los niños abandonados las ubres de una fiera. ¡Y a aquel a quien salvó una loba pudo matarlo la temeraria mano de un ciudadano! ¡Ah, cuánto más benigna se mostró aquella alimaña! Malvado Céler, ¡ojalá exhales tu cruel alma a través de unas heridas y desciendas, igual que yo, bañado en sangre, bajo la tierra!

Mi hermano no quiso que me sucediera esta desgracia. En su corazón hay un amor fraterno semejante al mío. Él ha ofrendado a mis manes lo que podía, sus lágrimas. Vosotros, por vuestras lágrimas, en nombre de vuestros desvelos paternales, rogadle que decrete la celebración de esta fecha en honor mío’. Desean ellos abrazar a quien les hace este encargo y tienden hacia él sus manos; pero la escurridiza sombra escapa de los brazos que tratan de asirla. Cuando la aparición se desvanece llevándose en su huida al sueño, ellos dos comunican al rey las palabras de su hermano. Rómulo se muestra conforme e impone el nombre de Remuria a aquel día en que se rinden las honras debidas a los antepasados difuntos. Con el paso de los siglos la áspera letra que iniciaba la palabra se transformó en otra más suave. Muy pronto también se denominaron lemures las almas silenciosas de los muertos. Éste era el sentido de la palabra, éste era el valor del vocablo. Sin embargo, durante estas fechas, los antiguos solían cerrar los templos, del mismo modo que en la actualidad ves que se cierran durante los días dedicados a los difuntos. No son tampoco días apropiados éstos para que una viuda o una doncella contraigan matrimonio: toda la que se casó en estas fechas no vivió largo tiempo. Aquí tienes la explicación (en el caso de que los proverbios tengan para ti algún valor) de por qué la gente dice que ‘en el mes de mayo sólo se casan las malvadas’.

-Fiesta de los Argea. (621-662)- También en esta fecha es cuando las Vestales acostumbran a arrojar desde el puente de roble (el Puente Sublicio, uno de los más antiguos de Roma. Su construcción se atribuye al rey Anco Marcio y en su estructura estaba terminantemente prohibido el empleo de metal, quizá por motivos religiosos. Este puente tenía numerosas vinculaciones sagradas, hasta el punto de pensarse que de él -pons, pontis- deriva el nombre de los pontífices, ‘pontem-facere’) muñecos confeccionados con juncos representando hombres de pasadas épocas. Quien crea que lo que se entregaba a la muerte eran los ancianos mayores de sesenta años está acusando de un crimen a nuestros antepasados. Hay una antigua leyenda según la cual allá, en los tiempos en que esta tierra se llamaba Saturnia, el viejo adivino pronunció las siguientes palabras: ‘Ofreced como sacrificio en honor del anciano portador de la hoz (Cronos, Saturno suele representársele portando una hoz) la vida de dos personas de vuestro pueblo que serán arrojadas a las aguas del río etrusco (el Tíber)’. Hasta la llegada del héroe tirintio (Hércules) a estas tierras todos los años se realizaba este funesto sacrificio a la manera como se efectúa en Léucade. (El promontorio de la isla de Léucade estaba coronado por un templo dedicado a Apolo. Desde allí, anualmente, se arrojaba al mar una víctima humana el día de la fiesta del dios. Pero, por lo que el propio Ovidio dice en Heroid., XV, 165-172, no parece que ese salto en el vacío entrañase siempre la muerte, sino tal vez todo lo contrario). Pero Hércules no precipitó en las aguas sino hombres de paja, y siguiendo su ejemplo continúan hoy día arrojándose simples muñecos. Día 15. G. EID. MAL NP

. -Dedicación del templo de Mercurio. (663-692)- Asísteme, ilustre nieto de Atlas, tú, a quien antaño una Pléyade dio a luz como hijo de Júpiter allá, en los montes de Arcadia. Tú, que eres el árbitro de la paz y de la guerra tanto para los dioses del cielo como para los del infierno; tú, que recorres los caminos con alados pies; tú, a quien le agrada tañer la lira y a quien no menos deleita la palestra brillante. Tú, bajo cuyas enseñanzas la lengua aprende a hablar con elegancia: a ti, en esta fecha de los idus, los senadores te dedicaron un templo que da vista al Circo. Desde entonces este es el día de tu fiesta. Todo aquel cuya profesión es la venta de mercancías te suplica, mientras te ofrece incienso, que le proporciones buenas ganancias. (En razón de su nombre, derivado de merx, mercis, ‘mercadería’, Mercurio es fundamentalmente dios de los mercaderes y vendedores, aunque también lo es de los ladrones). En los aledaños de la Puerta Capena hay una fuente de Mercurio dotada de poder divino, si damos crédito a quienes lo han experimentado. A ella acude el mercader: lleva su túnica remangada, se ha purificado, y toma agua en un cántaro que previamente ha purificado también mediante una fumigación. Moja una rama de laurel, y con ese laurel impregnado de agua hace una aspersión sobre todas las mercaderías que van a tener nuevos propietarios.

Se asperge también sus propios cabellos con el chorreante laurel, y con voz acostumbrada a engañar pronuncia la siguiente plegaria: ‘Lava mis perjurios de pasados tiempos, lava mis mentirosas palabras de días ya pasados. Si te he puesto por testigo, si he invocado falsamente el poder divino e ineficaz de un Júpiter que no va a hacerme caso, si a sabiendas he tomado en vano el nombre de algún otro dios o diosa, que los rápidos vientos se lleven mis impías palabras, y que en este día que llega tengamos dispuestos nuevos perjurios: no tomen en cuenta los dioses si cometo alguno de ellos. Tú simplemente permíteme que me enriquezca, concédeme la alegría que proporciona el acumular riquezas y proporcióname la satisfacción de timar al comprador’. Desde las alturas del cielo, Mercurio sonríe a quien le dirige semejantes súplicas, recordando cómo él mismo substrajo en una ocasión sus bueyes al dios de Ortigia (Apolo nació y recibió un culto especial en la isla de Ortigia, antiguo nombre de Delos. Hermes, Mercurio, le había robado en Tesalia un rebaño de doce vacas, cien terneras y un toro, cruzando con ellos toda Grecia hasta llegar a Pilos, donde los escondió en una gran gruta. Para no dejar rastro de su paso, ató una rama a la cola de los animales para que fuesen borrando así las huellas. Según otras leyendas, había calzado con zuecos a la vacada. La hazaña cobra mayor valor cuando nos enteramos de que esto lo hizo Hermes el mismo día de su nacimiento).

Fuentes: “Fastos” Publio Ovidio Nason (Editora Nacional, 1984) http://www.mendoza.edu.ar http://cerezo.pntic.mec.es http://www.elalmanaque.com * * * * *

“Abril y mayo y el mes de san Juan son los tres meses que crían el pan”.

“Los espárragos de mayo para mi caballo”.

“Marzo ventoso, abril lluvioso, preparan a mayo florido y hermoso”.

“El 15 de mayo tirarás el sayo y si vuelve a llover lo vuelves a recoger”.

“Agua de mayo, pan para todo el año”.

“Ni que me siembres en marzo, ni que me siembres en abril, hasta el mes de mayo no he de salir” (las patatas).

“Cuando marzo mayea, mayo marcea”. “Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo”.

Efemérides de la unión de todo un “pueblo” frente al tirano invasor. "...No creáis que vais a atacar a una nación desarmada y que no tenéis más que presentar en parada vuestras tropas para someter al que tiene todo el valor y tendrá todo el entusiasmo que se encuentra en los hombres no gastados por las pasiones políticas". -Napoleón Bonaparte-

Junio es el sexto mes y es llamado así por estar dedicado a los jóvenes, “junior”. Según otras versiones, este mes recibe su nombre de la diosa JUNO, hermana y esposa del dios Júpiter, ya que en su templo en el que se ofrecían sacrificios y ofrendas a esta diosa. Juno (mitología): en la mitología romana, reina de los dioses.

El Tribunal de las Aguas de la Vega de Valencia es la institución más antigua de justicia que existe hoy en Europa.

Se encarga de dirimir los conflictos relacionados con el agua de riego de las acequias de Valencia.

¡Con lo fácil que es decir "nunca"!

Pero, el lenguaje popular –que no sabe de la ley del mínimo esfuerzo–, para decir lo mismo ha acuñado la colorida expresión "hasta que san Juan baje el dedo".

El origen de la muerte

Los mitos aborígenes tratan la muerte como una consecuencia de los errores humanos.

No era inevitable, y los heroicos seres ancestrales del periodo de la Creación tuvieron la oportunidad de vivir eternamente.

 

Llama la atención que fueran los griegos, identificados como gente de pensamiento más que de acción, los que exaltaran la actividad física como conjunto de virtudes individuales y, sobre todo, cívicas.

Llamada por los griegos Hera.

Diosa de la fidelidad, máxima deidad femenina del Olimpo, hermana y esposa de Júpiter.

Hija de Saturno y Rea.

Diosa del matrimonio y del hogar.

 

Orígenes míticos de la fiesta andina de la Cruz del Sur o Cruz de Mayo.

En el año 2634 a. de C. el emperador chino Huang Ti mandó construir una carroza que señalaba siempre al Sur donde se encontraban sus enemigos, así es como nace la brújula. 

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