¿Tiene límites la solidaridad? Se les ve haciendo colectas, vendiendo artesanía para recaudar fondos, ayudando a minusválidos e incluso, en lugares desagradables, sucios y míseros, intentando aliviar la penuria ajena.

Generalmente están ligados a instituciones religiosas, pero también son muchos los colectivos laicos cuyo único interés es sentirse útiles en una sociedad deshumanizada, donde se cobra por todo, menos por el sufrimiento, que es gratuito. ¡Son los voluntarios!

Para muchos, la mayoría, es la primera experiencia con la vida real. Su militancia en favor de los demás, les ha obligado a salir de la burbuja de incomunicación en la que todos estamos más o menos inmersos. Ahora están siendo objeto de las noticias y reportajes en los medios de información de masas, como si fuesen extravagantes -la verdad es que para muchos lo son- o lunáticos aburridos. Y los noticiarios sólo recogen aquellos casos que por dramáticos u originales rozan el “reality-show”, a lo que nos están acostumbrado. De tal forma, gracias a la repetición, la noción que se tiene del voluntariado se limita a la persona que ayuda en las epidemias, guerras y catástrofes, o bien a los minusválidos, heridos y demás enfermos.

Esto es triste, porque además de no ser correcto, hace que el voluntariado caiga en un suerte de moda, como acontece con todo lo que repiten los medios de comunicación. Lo que es un noble impulso del alma cae en ser lo que más "viste" en un momento determinado. Es triste también porque el hecho de que ayudar a alguien se convierta en noticia dice muy poco del estado de bienestar que hemos pretendido construir. Y no es correcto, porque el voluntariado pude actuar en tantos campos como necesidades pueda tener el ser humano, no solamente en el aspecto del sufrimiento o de la incapacidad física. Pese a todos los peros que condicionan este nuevo estímulo que la sociedad parece dar al voluntariado, es una gran noticia en estos tiempos el hecho en sí, el que la gente de todas edades vuelva a desempolvar el olvidado acicate de la generosidad.

Hace poco, Antonio Gala venía a decir, más o menos, que en la indiferencia ante la pobreza está la auténtica raíz de la discriminación y el racismo. Y desde estas líneas apostillamos que el mejor combate que pueda plantársele a este monstruo de la intolerancia es el voluntariado. Compartir lo que se tiene con el que no tiene. La mejor forma de vencer la pobreza es rompiendo el tabique que nos impide reconocer la miseria ajena como propia, al haberla consentido. Pero hace falta reconocer la pobreza en todos sus planos. La más evidente es la indigencia física. Sin embargo, la más peligrosa es la miseria espiritual, la pobreza en conocimientos, en justicia y en todos aquellos valores que hacen del hombre un ser tolerable para sí mismo. Y esta es la más peligrosa; también hacen falta voluntarios contra esta pobreza que no se ve pero que se siente. Nos rebelamos ante los límites que quieren poner a la solidaridad.

El voluntariado rebasa el umbral del sufrimiento físico. Hemos dicho ya que la generosidad de acción puede ejercerse en tantos campos como necesidades tiene el hombre. Y el hombre tiene, tenemos, necesidad de un ambiente sano, de unas relaciones naturales con el entorno, de una educación integral, de un acceso abierto al desarrollo cultural, de ser escuchados, de crear con nuestro ingenio, de saber emplear todas nuestras facultades. Tenemos necesidad de autoestima, de justicia, de belleza, de sentirnos acompañados, de felicidad por el sueño acariciado y alcanzado. La miseria también alcanza a todo esto, y contra ella debe llevarse a cabo la solidaridad, la acción voluntaria. La ayuda desinteresada sólo tiene un límite: el que cada uno se imponga.

-OJOS PARA EL MUNDO- Inhambane es una localidad a 450 kilómetros al norte de Maputo, en Mozambique (África), donde el sol brilla con fuerza. Sin embargo, para muchos de sus habitantes cada día la vida se desarrolla entre tinieblas. Con tan sólo tres oftalmólogos nativos para 18 millones de mozambiqueños, las más de 500.000 personas con deficiencias visuales no encuentran fácilmente un tratamiento.La Fundación Ojos del Mundo es una organización sin ánimo de lucro que ofrece ayuda oftalmológica a las personas sin recursos y con trastornos en la vista de varios países pobres. La fotógrafa Elisenda Pons, ha mostrado la situación de estas personas y la actividad que llevan a cabo en la fundación.

-LAS SOMBRAS DE LA LUZ- Días antes de que el equipo de Ojos del Mundo aterrice en Mozambique, la radio anuncia su llegada para que todo el que lo necesite acuda al Hospital Provincial de Inhambane donde estarán los oftalmólogos. El paciente siempre llega acompañado de un 'lazarillo' que le guía por la ciudad hasta el centro médico. "En estas sociedades una persona que no ve es un lastre para la familia. Estas operaciones les soluciona casi la vida", afirma Elisenda Pons.

- ¿ES QUE VEO? - Lo primero que hacen los miembros de la expedición es llevar a cabo un diagnóstico del trastorno que presenta cada persona. En muchas ocasiones, se trata de cataratas que, tras una corta intervención, son resueltas con éxito.

-PACIENTE ESPERA- Son tantos los pacientes que se acercan al hospital de Inhambane que la sala de espera es simplemente la calle. Diferentes edades, sexo, familias. En sus rostros se puede apreciar la huella de la preocupación o del cansancio, algunos han tenido que recorrer muchos kilómetros para llegar hasta allí y encontrar una solución a su enfermedad.

-GRADUACIÓN- No siempre son trastornos graves. A veces la solución se encuentra simplemente en unas gafas para poder ver correctamente. En la imagen, una niña con la mirada perdida está en manos de los médicos que comprueban su agudeza visual. Tras un diagnóstico correcto, se le proporcionarán unas gafas si las necesitara. Desde el año 2.003, esta organización ha creado un programa estable de cooperación con el Ministerio de Salud de Mozambique. Cada año la fundación realiza siete expediciones a este país, cuatro a Inhambane y tres a Maputo. Allí permanecen durante 15 días y realizan una media de 150 intervenciones.

-LAS HADAS SE PREPARAN- Las tres enfermeras instrumentistas se preparan para la operación. "Tiene como un punto mágico, los habitantes ven cómo llegan los 'blancos' y en dos o tres días vuelven a ver. Las 'hadas' aterrizan, vuelven a dar la luz y luego desaparecen", explica Elisenda Pons. Los equipos de cada expedición están formados por dos oftalmólogos y tres enfermeras. Todos ellos colaboran gratuitamente con la fundación.

-ÚLTIMO SUEÑO EN LAS TINIEBLAS- Tras el diagnóstico, al día siguiente ponen anestesia local en el ojo y lo operan. En la antesala del 'milagro' el paciente espera a que le llegue su turno, quizá el sueño sea la única forma que tenga de ver imágenes, aunque esa realidad cambiará en pocos minutos. Ojos del Mundo cuenta con un programa llamado 'Puente de enfermos' con el que trasladan a España a aquellos pacientes con un trastorno demasiado complicado para ser tratado en su país.

-MICROCIRUGÍA- Expediciones formadas por cirujanos y enfermeras llegan cada uno o dos meses hasta Mozambique, Bolivia, Gaza o el Sáhara para tratar los problemas de visión que sufren muchos de los habitantes de estos lugares. En un año, esta organización realiza alrededor de 6.000 consultas y 900 intervenciones. Otro aspecto de su labor es la dotación de equipos y materiales con el objetivo de mejorar la atención en el campo oftalmológico y servir de herramienta para la formación de personal local que será la base de la futura atención médica en esos países.

-EL ÚLTIMO PARCHE- A primera hora del día siguiente de la intervención, los pacientes están formando fila para que el médico les muestre el resultado. Durante la espera ven cómo sale gente de la consulta felices porque vuelven a ver. Hay personas que tras retirarles el parche y comprobar que ven se ponen a bailar de alegría. Algunos lo celebran matando una gallina para la cena de esa noche.

-ESPERA AL SOL- En África el tiempo cobra otra dimensión. En la imagen, un paciente espera a ser atendido por el personal médico de Ojos del Mundo para comprobar si recupera de nuevo la visión. La Fundación ayuda a las personas y grupos más vulnerables, sin establecer ningún tipo de discriminación por cuestiones de raza, sexo, etnia, creencias religiosas, nacionalidad u otros. Su principio fundamental es el respeto de la dignidad humana y la reducción del sufrimiento.

-NIÑOS- En el hospital habilitan salas donde pueden dormir los pacientes con sus familiares. En muchas ocasiones estas personas tienen que recorrer cientos de kilómetros para recibir un diagnóstico y un tratamiento. Las intervenciones son gratuitas, gracias al programa de esta ONG y al voluntarismo de los profesionales de estas expediciones. -VEO- Desde que nació Valentín, un mozambiqueño de nueve años, unas cataratas congénitas en sus dos ojos le impedían ver. Cuando los voluntarios de Ojos del Mundo le quitaron el vendaje, comprobaron que este niño podía ya distinguir algunos objetos. Esta fundación se une al objetivo que la Agencia Internacional para la Prevención de la Ceguera se ha marcado que consiste en intentar que en el año 2.020 se lleguen a eliminar las causas evitables de la ceguera. * * * * *

-LOS OJOS- Vitaminas adecuadas: A, B y C. Hortalizas recomendadas: zanahoria, apio, perejil, espinaca, escarola... (alivian la tensión y la fatiga ocular). Dormir las horas necesarias. Practicar gimnasia ocular regularmente. Plantas medicinales beneficiosas: Eufrasia, manzanilla, hinojo, pétalos de rosa, ruda, nogal, hojas de té, ajenjo, perejil, hojas de avellano, hamamelis y siempreviva. No olvides proteger tus ojos del monitor del ordenador con protectores de pantalla de calidad o lo que aún es mejor con monitores especiales. Tu salud está en juego.

-Recetas para los ojos- - Plantas medicinales: hinojo, eufrasia y manzanilla. Preparación: mezclar las hierbas a partes iguales. Dos cucharadas soperas de la mezcla por cada 1/2 litro de agua. Poner la cantidad de agua medida a hervir. Cuando hierva, apagar el fuego, añadir las hierbas, remover y tapar. Dejar reposar entre cinco y diez minutos. Colar. Durante el verano guardar en el frigorífico. A la hora de servir calentarla ligeramente sin que llegue a hervir.

Posología: Empapar gasas limpias con la infusión tibia y aplicar sobre los ojos tres o cinco veces al día según necesidad. Contraindicaciones: No se conocen. - Plantas medicinales: hojas de malva, pétalos de rosa, ruda, hinojo y hojas de nogal. Preparación: mezclar las hierbas a partes iguales. Dos cucharadas soperas de la mezcla por cada 1/2 litro de agua. Poner la cantidad de agua medida a hervir. Cuando hierva, apagar el fuego, añadir las hierbas, remover y tapar. Dejar reposar entre cinco y diez minutos. Colar. Durante el verano guardar en el frigorífico. A la hora de servir calentarla ligeramente sin que llegue a hervir. Posología: Empapar gasas limpias con la infusión tibia y aplicar sobre los ojos tres o cinco veces al día según necesidad. Contraindicaciones: No se conocen.

Fuentes: http://www.el-mundo.es/elmundosalud/especiales Belén Pérez

* * * * * "En el intercambio de los frutos de la tierra hallaréis abundancia y satisfacción. Pero si el intercambio no se hace con amor y bondadosa justicia, llevará a unos a la codicia, y a otros al hambre". -Khalil Gibran-

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